
Nuestro odio atávico...

El odio atávico en Santander ha silenciado voces promisorias. La historia local repite patrones de intolerancia, desde el siglo XIX hasta la actualidad, con trágicas consecuencias.
Por Eduardo Muñoz Serpa Nuestra región repetidamente ha puesto oídos sordos ante actitudes generosas que nos señalaban un futuro promisorio y ha sido fecunda para voces de odio que, como dice el Quijote, son "...la razón de la sinrazón, que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo...". Esas atávicas voces de odio que arrastramos desde antepasados lejanos, vuelven ahora con ímpetu. Rememoremos: ¿Hasta cuándo arrastraremos cual grillete el odio atávico por los nuestros? La Culebra Pico de Oro: a mediados del siglo XIX, el liberalismo radical impulsó reformas políticas y económicas que, plasmadas en la Constitución de 1863, estimularon el libre comercio, política que trajo prosperidad económica a varios sectores de la comunidad y estancamiento y rencor en otros, como los artesanos. La animadversión dividió a los bumangueses, devino en rencor que mutó en odio, provocando los hechos del 7 y 8 de septiembre de 1879, en que murió violentamente Obdulio Estévez y, en sus exequias en la iglesia de San Laureano, ocurrió el homicidio de Cecilio Sánchez, provocando asaltos, saqueos, conflicto social. ¿Efectos? El hondo decaimiento económico de la región, los odios sociales, el marchitamiento de la inmigración europea. El odio parió la ruína. Gabriel Turbay Abunader, hijo de inmigrantes libaneses, nació en Bucaramanga el 10 de enero de 1901. Bachiller claveriano, médico de profesión, fue brillante político. Diputado, Secretario departamental de Gobierno, representante, senador, presidente del Congreso, ministro de Gobierno, de Relaciones Exteriores, designado a la Presidencia (equivalente a vicepresidente), embajador en Bélgica, en Italia, candidato del Partido Liberal a la presidencia en 1946. ¿Un factor determinante para perder las elecciones? La campaña de odio desatada en su contra, aquel sucio "no es raizal, es 'turco' ", que en todos los tonos se le gritó. Los santandereanos apuñalamos el alma y futuro de uno de sus mejores hijos. El odio nuevamente parió "la razón de la sinrazón". Luis Carlos Galán: nació en Bucaramanga el 29 de septiembre de 1943. En 1952 su familia se radicó en Bogotá. Amó a su tierra nativa, quiso empezar su carrera electoral en su departamento y, en 1978, en pese a enrostrársele que no tenía arraigo aquí, logró ser senador por Santander; el futuro centró su vida política en Bogotá. Brilló y generosamente conservó su amor por el terruño, pese al discurso de odio, a la "razón de la sinrazón". ¿Hasta cuándo arrastraremos cual grillete el odio atávico por los nuestros?