
Nuestro jardín literario

Iniciamos nuestra columna de hoy rememorando al escritor, poeta, historiador y ensayista sincelejano Juan Agustín Paternina Montes al cumplirse 125 años de su natalicio.
Iniciamos nuestra columna de hoy rememorando al escritor, poeta, historiador y ensayista sincelejano Juan Agustín Paternina Montes al cumplirse 125 años de su natalicio. Sin ambición de laureles, sin miras de lucro, y solo por el amor a su tierra, es el autor de varios libros publicados, entre los cuales figuran Sincelejo en el pasado, En los fastos de la historia, Juventud obrera y Viacrucis. Su obra poética ha sido elogiada por reconocidas estrellas del parnaso colombiano. Conoció el corazón humano, la índole de la gente y el movimiento intelectual y político del país, sobre lo cual siempre lo vimos discurrir con mucho tino y prudencia. Sus trabajos en versos están consignados en bellos poemas como Moralidad, Desde la cima de la sierra Flor, La Monjita, Desde mi alcoba, A mi madre, Mi tierra soñada, etc. "Sobre la abrupta y bella serranía, el sol refulge y lanza sus destellos, allí enclavada la ciudad mía, mi amada tierra que se llama Sincelejo". Su buen ejemplo en la historia y la literatura lo hemos seguido sus descendientes con responsabilidad y constancia. Murió en Sincelejo en 1970. Y ahora, una ojeada rápida nos deposita al nivel de otros valores de nuestra patria, que será la constructora del satélite literario, pues sus poesías y obras en prosa quizás hagan inspirar y vocalizar sus talentos para que transmitan desde lo alto la belleza que resaltan esos paisajes hasta saturar de obras poético atmosféricas nuestro ambiente. No solo se ven pasar por nuestro suelo patrio arroyos que con su murmullo arrebatan de nuestra vena literaria dulces versos. También se divisan los prominentes picos de las cordilleras hasta donde se elevan los cerebros colombianos, "irritados por el demonio" como decía Demóstenes, ni se deja oír el lloriqueo de las fuentes, cuyas lágrimas emergen al exterior como lo hace el sudor lírico de nuestra patria, producto de la intuición, sino que desde nuestra infancia se oyen reminiscencias de Caro, Cuervo Suárez y así sucesivamente. Al transportarnos más adelante las facultades cognoscitivas nos llevan a observar aquellos que de generación en generación vienen cultivando en su trayectoria el jardín literario de Colombia, grandes versados como mi tío Juan Agustín, en la palabra de la cultura, haciendo reflejar sus plumas en brillantes obras. Aquí surgen exponentes como José Eusebio Caro. Aparece Marco Fidel Suárez, Rafael Pombo, que con Silva forman la Arcada romántica nacional y luego llegan los Valencia, Caballero, Calderón, Sanín, Cano y Arciniegas.