Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Nuestra limitada realidad

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
13 de septiembre de 2025

La palabra misterio nos lleva a pensar en lo inexplorado, aquello que no está al alcance de la mirada y comprensión humana.

Pertenecemos a un universo del que poco se sabe por su magnitud y dimensión. Estamos al corriente de que correspondemos a las especies vivas porque sentimos, pensamos y respiramos, pero no somos conscientes de los procedimientos y transformaciones que segundo a segundo ocurren en nuestro cuerpo y mente, y, alrededor nuestro. Todo se asemeja un laboratorio imparable de reacciones químicas y físicas que desencadenan procesos que permiten ver, oír, modular, digerir, respirar, metabolizar,... Y mentalmente nos permiten entender, recordar, percibir, calcular, medir, opinar,… Una verdadera y descomunal obra de arte, viva y soberana, es nuestra humanidad, aunque no la valoremos. Mientras realizamos cualquier labor, nuestro organismo en forma autónoma a nuestra voluntad, sigue mandatos preestablecidos por la misma naturaleza sabia e independiente. Nos rodea un mundo dueño de sí mismo, dotado para su auto sustento. Si la raza humana desapareciera en algún momento del planeta, la historia daría fe de su renovación y reorganización energética. Podría ésta depurarse de tanto abuso, contaminación y conspiración. En nombre del progreso hemos establecido nuestro propio desorden, hemos ido contra el equilibrio y el buen juicio. La rebeldía, ignorancia y descreimiento, nos han impedido mirar hacia nuestro interior. Preferiblemente le hemos dado fuerza a la ficción que potencializa las condiciones físicas, el estatus, la velocidad y la fuerza. Soñamos con exceder los límites del tiempo y el espacio, sin mejorar las condiciones emocionales racionales. Cuando algún día caminemos erguidos, permitiendo que la sabiduría del corazón guie nuestros pensamientos y sentimientos, habremos dado el gran paso: Del ser corporal- mental y social, al ser integral, en el que el espíritu asuma su papel de guía. Donde el amor como gestor, permita que la unidad y el respeto por la vida, crezca. Donde la armonía se establezca sin obstáculos. Siendo la competición reemplazada por la cooperación. Celebrando la llegada de nuevas vidas, abierta y sensiblemente. Viviendo el disfrute de la sexualidad como una de las expresiones del idioma, más bella del universo. Porque sea una práctica sencilla, amarse a uno mismo, para poder amar de igual manera a nuestros semejantes. Reconociendo que, al tener como origen la perfección, debe reflejarse en los mejores sentimientos y actos, que emanan de cada pieza de esa obra maestra, amadamente creada y creadora.