
No importa "el qué" sino "el quién"

Una Colombia crítica con Petro replica el rol opositor que antes ejerció contra Duque. Sin embargo, el silencio ante errores actuales contrasta con la anterior exigencia de rendición de cuentas.
Por José Armando Benítez Tuirán Hubo una parte de Colombia que no le dejaba pasar ni media al presidente Iván Duque. Fueron críticos con su gobierno. Marcharon en su contra, señalaron, enjuiciaron y reprobaron lo que consideraban que no estaba bien hecho. Y lo hicieron; porque podían, porque tenían ese derecho, que no es un privilegio. De eso se trata la democracia. Esa Colombia votó por Gustavo Petro. El gobierno del cambio llegó al poder y conformó una aplanadora en el Congreso, pero no consiguió aprobar las reformas y se disolvió la coalición. Hubo un buen gabinete, pero no se afianzó y se desbarató por deslealtades. Entonces apareció el fuego amigo. Desde el mismo gobierno empezaron a destruirse. Comenzando por el hijo del presidente, hasta llegar a Benedetti y su amenaza de poner el gobierno patas arriba. Hay una Colombia crítica con el nuevo gobierno. Una parte del país que enjuicia, reprueba, que no le quiere dejar pasar ni una, al presidente Petro ¿Les suena de algo? Si. Están en la misma condición en la que estuvo la Colombia que pedía un cambio. Pero la Colombia que llevaba cuatro años alzando la voz ante los escándalos, la que criticaba lo mal hecho, la que ponía el dedo en la llaga, hoy calla cuando sube la gasolina, cuando chuzan y someten al polígrafo a una nadie, cuando quiénes hoy gobiernan hacen lo que antes hacían los otros (y que antes tanto les indignaba). En fin, no hay autocrítica, no aceptan críticas al gobierno actual y quien lo hace, es acusado de Uribista. Somos un estado fallido, no por los políticos que tenemos, sino por la sociedad que somos. Una sociedad a la que parece no importarle "el qué" sino "el quién". El interés no lo tienen los hechos que ocurren, sino sus protagonistas. No nos indignan las barbaridades que hacen, sino quién las hace. Si es de nuestra afiliación política, lo aceptamos, pero si es de nuestros contradictores, lo condenamos. Los que hoy critican al Petrismo, otrora eran condescendientes con los errores de Duque. Los que reprobaban los escándalos de Duque, hoy no aceptan los errores del gobierno Petro. No pueden seguir habiendo dos Colombias. Lo mal hecho es mal hecho, lo haga quién lo haga. Si corremos la línea de la ética, como sugiriera un asesor de campaña, ya no distinguiremos entre moral e inmoral. Mal vamos si nos importa más "el quién" que "el qué".