
No hay Maduro que no se pudra

Tras las elecciones venezolanas, la crisis persiste: protestas, muertes y detenciones. María Corina Machado se oculta, mientras el pueblo denuncia fraude y exige transparencia electoral.
Por Rafael Hernández Mestra Después de pasadas las elecciones en el hermano país de Venezuela, las protestas, los muertos, las detenciones y desapariciones continúan, mientras que María Corina Machado, temiendo por su vida, se fue a la "clandestinidad", en el mejor sentido de la palabra. En efecto, hoy en día el pueblo venezolano está viviendo una paradoja pues ese mismo pueblo que hace dos décadas aclamaba a Hugo Chávez salió a tumbar sus estatuas, a romper carteles con la cara de su sucesor, el sátrapa Nicolás Maduro; salieron a hacer "cacerolazos", a marchar y a gritar para expresar su malestar y su rabia ante el descarado y gigantesco fraude electoral para robarse las elecciones y desconocer la victoria del opositor de Edmundo González Currutia, quien barrió al dictador Nicolás Maduro quien solo obtuvo el treinta y uno por ciento frente al sesenta y cinco porciento que sacó Edmundo González, tal como lo muestran las actas de votación y sondeo a boca de urna que hicieron el día de las elecciones y corroborado por el Centro Carter, un organismo independiente, que hace de veedurías internacional y que se asimila a una ONG. Para claridad de muchos lectores que se preguntan cómo pudo haber fraude si el voto en Venezuela es electrónico, trataremos de explicar: es cierto que el voto en el vecino país es electrónico, pero cuando la persona o el votante oprime el botón para sufragar la máquina arroja en físico un documento (como las facturas que nos entregan cuando compramos en almacenes de cadena), ese documento se introduce en la urna de votación y, en el conteo, en los escrutinios de esos documentos es donde se elaboran las actas y deben coincidir con los documentos depositados. Esas actas y menos el reconteo de los votos es lo que no ha querido mostrar y dejar hacer el gobierno a pesar de que toda la comunidad internacional y organismos internacionales como la ONU, la OEA, la UE y muchos países están pidiendo. No hay duda de que el pueblo venezolano despertó y se cansó de la pobreza, el saqueo y la miseria en el que se encuentra sumido, a diferencia de los militares y los secuaces de Maduro que viven en la opulencia mientras el pueblo raso hace filas para conseguir una bolsa de harina. Pero la esperanza está en que no hay Maduro que no se pudra y Cabello que no se caiga.