
No hay avances

El Gobierno busca dialogar con grupos armados, pero la violencia persiste. Asesinatos, secuestros y ataques socavan la "paz total" y generan críticas por la falta de reciprocidad.
Mientras el Gobierno Nacional insiste en sentarse a dialogar con las disidencias de las Farc y el Eln, estos grupos irregulares siguen su accionar criminal en varias regiones del país. Asesinatos de policías y líderes sociales, así como el secuestro de ganaderos, se siguen registrando ante la mirada de la administración del presidente Gustavo Petro, quien avanza con su propósito de la paz total, pero sin reciprocidad por parte de estos grupos subversivos. Las críticas no se han hecho esperar ante el levantamiento de las órdenes de captura y extradición de 11 miembros del frente 'Comuneros' de las disidencias que no han parado su accionar en el sur del país, pese a este gesto. Y no hablar del Eln con el que hubo diálogos recientes en Venezuela, mientras atacaban estaciones de Policía en Norte de Santander y decretaban un paro en el Chocó. En la percepción de muchos colombianos está presente que a más beneficios, mayores son los ataques a las comunidades, pero el Gobierno en medio de los cuestionamientos pasa por alto una serie de hechos que en cualquier parte del mundo habrían provocado la suspensión de todo tipo de acercamiento. Se perdió la confianza y la credibilidad en estos procesos y solo hay preocupaciones sobre la legitimidad, la justicia y la seguridad nacional. La apuesta por la paz del gobierno del presidente Gustavo Petro le ha salido costosa al país.