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Opinión

No había necesidad

Redacción M.C.
Redacción M.C.
Columnista
15 de diciembre de 2024

La designación de Daniel Mendoza como embajador en Tailandia desató una crisis en el gobierno colombiano. Rechazo generalizado y la posterior renuncia de Mendoza evidencian la polémica decisión presidencial.

El desgaste del Gobierno Nacional en los últimos tres días por la designación de Daniel Mendoza como embajador en Tailandia desató una intensa polémica en el ámbito político colombiano, que era innecesaria por los antecedentes del personaje en cuestión. Desde el anuncio inicial, diversos sectores comenzaron a cuestionar la decisión, argumentando que la trayectoria de Mendoza no se alineaba con los principios y valores que el actual gobierno dice representar, pero el Presidente retando a sus opositores anunció que lo ratificaría en un evento público, enviando un mensaje más de que "nadie puede ordenarme a quién nombrar en un cargo". Las presiones desde el mismo Gobierno no se hicieron esperar y hasta la vicepresidenta Francia Márquez rechazó ese posible nombramiento. El presidente Petro debe entender tarde o temprano que su figura debe brindarle unidad al país, pero este tipo de decisiones lo único que provocan es polarizar más a los colombianos. No había necesidad de llegar al punto de poner a aspirar a un cargo diplomático a una persona fuertemente cuestionada por su vida personal, incluso, con antecedentes misóginos. Todo le salió mal al presidente Petro, porque ante tantas críticas, el designado terminó renunciando.