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Opinión

No estamos creciendo al ritmo del desarrollo

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
28 de noviembre de 2025

Varios factores nos ponen hoy en desventaja en cuanto a nuestro crecimiento económico con respecto al mundo desarrollado. En primer lugar, una alta desigualdad de ingresos. La Occde ha señalado que el 1% de la población del mundo concentra el 50% de los recursos del planeta. América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo. México, Perú y Chile han mantenido niveles extremos de desigualdad en la región. En México, el 1% de la población recibe el 29% del ingreso nacional. En Perú es del 25% y en Chile del 24%. En Colombia, el 30% de su población acusa niveles de pobreza y un informe del Banco Mundial indica que nuestra desigualdad tiene, según el coeficiente Gini, el 54.8%.

La informalidad está en el 56% y no hay en el país programas de producción de empleo para cerrar esta brecha; menos aún de emprendimiento; vale decir, tenemos una población pobre que no tiene capacidad de crear empresas, primero por su bajo recurso humano y, segundo, por la falta de acceso al capital (la tierra y los bienes de producción). Por otro lado, las universidades nuestras, aun con métodos de enseñanza decimonónicos, están produciendo en serie profesionales con un inmenso cúmulo de conocimientos teóricos, pero sin capacidad para construir empresa y riqueza, y entonces estamos formando un enorme ejército de "ilustres desocupados" porque no formamos un capital humano especializado. Cerrar la brecha tecnológica con el mundo desarrollado implica enchufarnos en el mundo de las tecnologías energéticas, industrializar la producción agraria, producir inteligencia robótica, ingeniería genética avanzada, nanotecnología, softwares para el manejo eficiente de empresas, diseño de un ambicioso programa para el desarrollo de la industria automovilística y espacial con energías limpias. A esto hay que agregar el impulso al desarrollo del turismo como otra gran empresa más, para lo cual también necesitamos capital humano especializado. Solo así se reduciría el desempleo y nos acercaríamos a cerrar la brecha de la gran desigualdad, tanto interna como con respecto al resto del mundo. ¿Han oído ustedes hablar a los precandidatos presidenciales de esto? ¿Qué nos están proponiendo que sea creíble para catapultar a Colombia como una nación nueva y poderosa ante el mundo? ¿Cuántos de esa gavilla de precandidatos están preparados para esto?