
NO, es no

La negativa femenina, un acto de autonomía, a menudo conlleva peligro. En 2024, Colombia reporta 8550 casos de violencia de género, exigiendo educación, leyes y apoyo.
Por Glenda K. Fuentes El acto de decir "no" es una afirmación de autonomía y una reclamación de libertad personal. Sin embargo, en una sociedad que a menudo minimiza y justifica la violencia hacia la mujer, el "no" femenino puede ser su condena o sentencia de muerte. En muchos casos, hombres que no aceptan la negativa de una expareja responden con agresiones que van desde el acoso y la intimidación hasta el feminicidio. La violencia contra la mujer es un tema de vital importancia que constantemente requiere ser abordado y visibilizado en nuestra sociedad. Las campañas de sensibilización y la creación de nuevos tipos penales más severos que castiguen estas conductas están siendo insuficientes para erradicar esta forma de violencia. Para comprender mejor este fenómeno, es crucial analizar los comportamientos que subyacen bajo este tipo de violencia. Una de las aristas del problema podría estar en una cultura que todavía valora la dominación masculina y considera la autonomía femenina como una amenaza. Pero también en la normalización de la violencia por parte de la mujer, en no estar educadas para establecer límites y en ignorar las alertas o banderas rojas. Las cifras más recientes sobre violencia de género son escalofriantes. Según datos reportados por Sivigila, en Colombia en lo que va del año 2024 se han presentado 8550 casos sospechosos de violencia contra la mujer. Estos datos reflejan una realidad aterradora y, a su vez, ponen de manifiesto la necesidad de abordar de manera urgente esta problemática. Combatir la violencia contra la mujer requiere un enfoque multifacético. Primero, es esencial educar a los niños desde una edad temprana sobre la igualdad de género y el respeto mutuo. Las campañas educativas deben centrarse en desmantelar los mitos sobre la masculinidad, aceptar el rechazo y promover modelos de comunicación asertiva e inteligencia emocional. Segundo, se deben brindar talleres y herramientas de fortalecimiento interior, identidad de derechos, aprender a establecer límites y decir "no". Tercero, es crucial fortalecer las leyes y políticas públicas que garanticen materialmente la integridad de las mujeres. Esto incluye la atención efectiva e implementación de órdenes de protección, dar cumplimiento a la Ley 2126 de 2021 creando las comisarías de familia que se requieran, el acceso a albergues seguros, poner en marcha la Ley 2215 de 2023 para la creación de casas refugio con atención integral de acuerdo a lo estipulado en la Ley 1257 de 2008, y brindar servicios efectivos de apoyo para víctimas. Solo a través de la educación, el fortalecimiento de los derechos y la implementación efectiva de leyes podremos construir una sociedad donde el "no" de una mujer sea una manifestación de su voluntad y no un riesgo para su seguridad y bienestar.