Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

No contaban con su astucia

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
24 de noviembre de 2023

Las protestas y la baja popularidad obligan a Gustavo Petro a un cambio de estrategia. Reuniones con empresarios y Álvaro Uribe sugieren un giro en su gobierno, ¿será genuino?

Por Arianna Córdoba Díaz* Los coros espontáneos, pidiendo lo que todos ya saben y que se escucharon en el partido Colombia vs. Brasil en Barranquilla; en el encuentro entre Medellín vs. Nacional en la capital antioqueña; en el cotejo entre Colombia vs. Paraguay en Asunción, y en varios bares y restaurantes de diferentes ciudades del país donde la gente se congregó para ver los juegos de la selección tricolor con miras a las eliminatorias al Mundial 2026, llegaron a los oídos de quienes debían escucharlos. Esto, sumado a una reforma de la salud estancada y a muchos traspiés semanales, por no decir diarios, que enfrenta el gobierno de Gustavo Petro, parecen estar llevando al mandatario a reflexionar sobre la forma en que dirige el país. En los últimos días, se aprecia un cambio en su enfoque; como si la astucia se cruzara en su camino y decidiera, al menos por un tiempo desconocido, cambiar la estrategia. En lugar de seguir atacando a los grandes empresarios del país, acusándolos de todos los males, optó por reunirlos en Cartagena. Algunos ven esto como un gesto de grandeza, mientras que otros lo consideran una táctica para aparentar unidad y que el presidente ha dejado a un lado la arrogancia que lo ha caracterizado "por el bien del país". Otro encuentro significativo fue el programado esta semana con el dos veces presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. Al cierre de este escrito, no se conocían las conclusiones, pero da la impresión de ser concebida como una reunión entre "polos opuestos que se atraen". Lo que se aprecia aquí es angustia e insistencia en la astucia. Petro parece entender, aunque le cueste, que el país desea que esté fuera, no solo por los coros en estadios y lugares públicos, sino también porque las encuestas sobre su favorabilidad reflejan un descenso constante. Su gestión es considerada nula y el pueblo se lo restriega en la cara. Si tenía la ilusión de que las sagradas escrituras abrirían un capítulo para su vida y obra, debe olvidarse; la realidad difiere de su imaginario. Quizás, por recomendación de sus asesores, ha decidido astutamente mostrarse amigable, conciliador y abierto a escuchar a los demás. Parece dejar de lado, o quizás disfrazar, su verdadera esencia percibida en varias ocasiones como "aquí se hace lo que yo diga porque soy el presidente". Esto podría ser un intento de sofocar el descontento del pueblo. Solo el tiempo, quizás algunos días, bastarán para conocer las verdaderas intenciones de estos gestos. Es posible que el mandatario, en un acto de autorreconocimiento, se haya dado cuenta de que va mal y de que buena parte del pueblo no lo quiere. Por lo tanto, podría estar considerando cambiar el rumbo. O bien, toda esta estrategia podría ser un intento de calmar las cosas por un tiempo y luego volver a las andadas. *Jefe de Programa de Comunicación Social en Unisinú.