
Ni federalismo ni centralismo

Colombia experimentó federalismo y centralismo con resultados adversos. La descentralización de 1991, pese a las RAP, aún no otorga autonomía regional, perpetuando el control central.
Por Valmiro Sobrino Oliveros Ambas formas de gobierno han sido probadas en Colombia con resultados no muy halagüeños. La segunda parte del siglo XIX fue la del ensayo federalista. Centralismo y federalismo crearon la enemistad entre Bolívar y Santander debido al radicalismo de ambos defendiendo sendas posiciones. La etapa de la historia de Colombia conocida como "el olimpo radical" fue la de las constituciones federalistas. En 1863 la Constitución de Río Negro creó los Estados Unidos de Colombia que sucedió a la Confederación Granadina de 1861. Fue una copia de las constituciones americana y europea para un país feudal que de inmediato entró, como tenía que ser, en un proceso de desbandada nacional, y de conatos de independencia de cada uno de los Estados. Las guerras civiles que se sucedieron dieron origen al movimiento político llamado "la regeneración" que terminó en la Constitución centralista en 1886; la de Núñez y Caro; vigente hasta 1991. Hasta para nombrar un celador de una escuela del orden nacional tenía que hacerse en Bogotá. Las regiones no existían pues Bogotá manejaba administrativa y políticamente al resto del país y lo que llegaba a las regiones eran partidas pírricas. La Constitución de 1991, artículo primero señala que "Colombia es una república unitaria, descentralizada con autonomía de sus entidades territoriales"; Ni centralista ni federalista pues lo que se privilegia es la autonomía de las regiones. Después de 32 años, las regiones aún no alcanzan su autonomía y desde una manzana de Bogotá se decide todavía el destino del país. El presidente anterior firmó la Ley de las Regiones que creó las RAP (Regiones Administrativas y de Planeación) para que los departamentos pertenecientes a cada región en alianzas, puedan explotar autónomamente recursos naturales compartidos y proyectos de desarrollo y de negocios en conjunto. El 14 de marzo de 2010 con más de 2 y medio millones de votos; el 99% el pueblo dijo Sí a la Región Caribe para gobernarnos en los asuntos que nos son propios sin interferencia de poderes lejanos, que están de espaldas a nuestros intereses, a nuestra idiosincrasia y a nuestro destino; fue un voto de rechazo al centralismo asfixiante. Y aún no logramos nuestra autonomía; nuestro PIB que es de 14.5%; 146 billones no se revierte a la región. Seguimos mendigando a Bogotá. ¿Será posible que nos decidamos a construir nuestra región?.