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Opinión

Negro conservador

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
5 de septiembre de 2024

Gustavo Petro parece vivir en un mundo bipolar, anclado en el pasado. Su radicalidad y discursos evocan la revolución industrial, dejando de lado problemas cruciales del país.

Por Fernando Negrete Montes Parece que Gustavo Petro Urrego se crio en un mundo bipolar, blanco y negro, en donde la gama del resto del espectro no existía y por eso su radicalidad para interpretar las cosas y buscar las "soluciones" que no eran las trompadas porque esto es de extirpe costeña, acabándose el problema con la derrota de uno y la victoria del otro, pero normalmente no quedaban rencores que prolongaran la pelea hasta los confines de la tierra. Al iniciar su mandato se creyó que su ubicación era la década de los sesenta del siglo XX bajo la influencia de la revolución cubana en lo político y del estatismo en lo económico que tuvo su apogeo con las teorías de la dependencia y el imperialismo que imperaron en Latinoamérica con Brasil, Argentina y México y que hizo crisis en los setenta y ochenta con el éxito del Japón y los tigres asiáticos: Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán, que en poco tiempo salieron del subdesarrollo bajo una economía de mercado. Resulta que lo que ha sido su ejercicio del poder en donde se extasía explicando los "orígenes y causas" de los fenómenos de lo cual dan cuenta los habitantes de la Mojana con lujo de detalles porque con el agua al cuello lo que interesaba era soluciones en "concreto" y no discurso como su "disertación" en la posesión de la nueva defensora del pueblo, mostrando que su verdadera ubicación en el tiempo es el de comienzos de la revolución industrial y más allá. Esta situación hace recordar el chiste de arremeter contra los españoles porque ellos lo hicieron con "nosotros" hace 500 años, pero solo nos enteramos ahora, tema reiterado respecto a la esclavitud y la necesidad de levantarse y protestar porque el mundo "sigue igual" y hay que castigar a los esclavistas que hoy están representados por los poderosos y la clase media que se oponen al cambio pregonado en sus discursos que como el de Nuquí, Chocó, llaman a la lucha de clases preindustrial. Como remate de sus elucubraciones y de enfilarla contra las periodistas, mujeres, ni una palabra sobre los problemas que cruzan al país como la inseguridad y lo que se viene con el paro camionero y las medidas que deben tomarse porque el tiempo se le va en hacer reparos y responsabilizar de los problemas a los demás, llamando a la confrontación para no dejarse de los detentadores del poder (sic). Con su verticalidad inmutable frente a las cosas, no le cabe en su cabeza que el presidente de la Corte Suprema de Justicia sea un "negro conservador", oriundo del Chocó, que con su esfuerzo y estudio haya superado, cambiado, la lucha de clases en consonancia con el mundo de hoy que es un concierto de posibilidades por descubrir.