
Negación absurda

En un escenario internacional donde las evidencias sobre la dictadura de Nicolás Maduro son cada vez más innegables, el presidente Gustavo Petro parece desafiar la lógica al sostener una postura que desconcierta tanto a sus aliados como a sus críticos. Negar la existencia del 'Cartel de los Soles', una organización criminal vinculada estrechamente al régimen venezolano, no solo pone en entredicho su capacidad de análisis político, sino que también refleja una peligrosa complicidad con un régimen que ha sido señalado por violaciones sistemáticas de derechos humanos y tráfico de drogas.
La comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, ha documentado en múltiples ocasiones cómo el régimen de Maduro ha tejido una red de corrupción que involucra a altos funcionarios militares y civiles en actividades ligadas del narcotráfico. La afirmación de Petro de que este Cartel no existe es, en el mejor de los casos, una negación de la realidad; en el peor, una defensa de lo indefendible. La insensatez de adoptar una postura tan errónea se vuelve aún más preocupante cuando se considera que el propio Colombia, bajo su administración, enfrenta serios retos en la lucha contra el narcotráfico. El afán del mandatario colombiano por distanciarse de su homólogo estadounidense ya no se disimula. El gobierno venezolano ha sido en los últimos años aliado de los carteles de droga.