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Opinión

¿Necios o prudentes?

Germán Córdoba Ordóñez
Germán Córdoba Ordóñez
Columnista
19 de noviembre de 2023

En este domingo, la Iglesia invita a reflexionar sobre el Reino de los Cielos. La prudencia y el amor son claves para alcanzar la plenitud, frente a la necedad que excluye.

Por Laureano Ordosgoitia ¿A cuál de estos perteneces? porque así está planteado el evangelio de hoy, en estilo parabólico tan usual en las Sagradas Escritas. Hemos de saber que la Iglesia en su condición de maestra, nos enseña cada día la palabra de Dios para vivir mejor. Al estilo del mismo Dios, que laboró haciendo la creación durante seis días y descansó en el último día, primero de la semana. A imitación de Jesús, la humanidad lleva sus días hasta colocarlos en lo más alto, el altar, como ofrendando su trabajo al Creador. Los reinos de la naturaleza: mineral, vegetal y animal, creados por Dios (Gen. 1), son la plataforma de lanzamiento para alcanzar el otro Reino, el Reino de Dios, que se logra siendo prudentes y dejando la necedad (MT.25. Este es el mensaje que nos plantea la Iglesia en este domingo en el mundo entero en su condición de Maestra. El Reino de los cielos, no es un estado gaseoso en la estratosfera o más allá del cielo o más allá de las nubes, sino la condición de plenitud de la vida, que se logra mediante la ley del amor: ese amor que es paciente, amable, no es envidioso, ni jactancioso, no se engríe, es decoroso, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo cree, todo lo perdona, todo lo espera, todo lo soporta, nunca se acaba. Qué diferencia tan grande entre la necedad y la prudencia, lecciones para la vida, para vivir mejor; siendo triunfadores por la prudencia y no perdedores por la necedad. La prudencia nos hace verdaderos sabios a diferencia de la necedad que nos vuelve perdedores de un Reino que se nos tiene prometido: el cielo. Mientras la necedad nos deja por fuera, la prudencia nos hace incluyentes, pudiendo así, entrar en el Reino. Hoy por hoy, el mundo se debate en términos de incluyentes y excluyentes en contravía de lo dispuesto por Dios: "Que todos sean uno, como tú y yo, somos uno" (Jn.17). "Que no separe el hombre, lo que Dios ha unido" (Mt.19,13) Convidados todos, hacer el mejor uso de la prudencia que nos da Dios.