Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Necesitamos un gobierno muy humano

Lucia Teresa Solano Berrío
Lucia Teresa Solano Berrío
Columnista
22 de junio de 2026

La democracia se pronunció. Eligió. Un resultado que deja trinando a perdedores y celebrando con exceso a ganadores. No sabemos perder y somos incapaces de celebrar con mesura. La demasía desborda todos los escenarios de la vida nacional.

Que algo quede claro. Hay aspectos en los que muchos colombianos no cederemos y el elegido no olvidará cuando reciba la credencial que lo distingue como presidente de la República, porque aquí el pasado, la falta de explicaciones y el cinco en conducta no son prerrequisitos de nada. El mero diploma y nada más. ¿Cuáles son esos inamovibles a los que un ciudadano no renuncia? La ética del presidente y su equipo. Hacer públicos los principios, normas morales y valores que regirán el servicio público para que el ciudadano pueda observarlos, vigilarlos y saber a qué atenerse. El respeto supremo por la vida, sin distinciones No perseguir ni judicializar la diferencia de ideas. Por el contrario, escucharlas y tomar las que propendan por beneficio para cada hijo de esta patria. Pero sí, mano fuerte con el desorden injustificado y los violentos y con quienes desatiendan los llamados a mesas de paz, si las hubiere, que es el ideal. Bajarles el tono belicoso a sus intervenciones. Controlar la beligerancia verborreica y la amenaza cuando no haya coincidencia con opositores, cuando otros partidos no respalden iniciativas del gobierno o por ideas con las que el ciudadano esté inconforme. Llamar a la unidad, la solidaridad y el acompañamiento por medidas que demanden sacrificios mientras se resuelven grandes dificultades. No propiciar, permitir, autorizar o cerrar los ojos ante el surgimiento de grupos armados al margen de la ley. Castigar severamente el reclutamiento de jóvenes por agrupaciones ilegales de cualquier tendencia. Prohibir ejecuciones extrajudiciales . No hacer exenciones al cumplimiento de la ley. Respetar el ejercicio de la crítica. No vulnerar el derecho a la información. La totalidad de medios de comunicación no son abyectos al Ejecutivo y gozan de libertad e independencia. El periodismo admite análisis e interpretaciones de hechos afines o contrarios al gobierno. Y, además, no exigirles a periodistas revelar la fuente. Declarar con honradez la guerra a la corrupción y obligar la devolución de dineros sustraídos al erario. El pueblo no pierde la esperanza, a pesar de las reiteradas burlas cuatrienales. Democratizar la contratación oficial. Toda persona, organización o empresa podrá participar en convocatorias de entidades oficiales para prestación de servicios, ejecutar obras, instalar tecnología. Impedir pliegos elaborados a medida que concentren la contratación en pocas manos. Evitar el uso o filtración de información privilegiada. Hacer de la diplomacia y el diálogo las herramientas permanentes para una relación armónica con las naciones del mundo, impedir la injerencia en asuntos internos y, así mismo, no intervenir en los de ninguna nación. Que los problemas y necesidades se resuelvan con una altísima dosis de humanidad: salud, educación, empleo, alimentos, vivienda, seguridad, violencia intrafamiliar, cultura, derecho a soñar. Lo maravilloso de un gobierno es poderle sentir el latido al corazón, si lo tiene.