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Opinión

Navidad y los alcaldes

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
5 de diciembre de 2024

Diciembre llega con luces y contrastes. Mientras algunos mandatarios exhiben logros, otros maquillan gestiones deficientes con mentiras. Analizamos el comportamiento de alcaldes ante la Navidad.

Por José Armando Benítez Tuirán Diciembre ya está aquí. Y es aprovechada por los mandatarios para embellecer las ciudades y los pueblos, para hacerlos atractivos al turista y para ganarse la simpatía de los residentes. Quienes han cumplido al pueblo, durante su primer año de mandato, sacan pecho y muestran los logros alcanzados. Los que todavía no han hecho nada, aparte de ganarse el sueldo y repartir contratos a sus socios políticos, amigos y familiares, también usan la coyuntura festiva para, de alguna manera, intentar maquillar sus pésimas gestiones. Estos impresentables mandatarios se han pasado el año escondidos, como los arbolitos de Navidad, en un rincón donde crecieron las telarañas y donde el polvo cubrió de olvido las promesas electorales. Y ahora, cuando llega la Navidad, quieren cambiar de apariencia y salir a brillar, pero los adornos que utilizan son la mentira, la farsa y la poca vergüenza. Hay administraciones que parecen pesebres, por todos lados hay paja y estiércol. Burros y mulas que no hacen más que ocupar puestos, y el sitio del señor, del señor alcalde: vacío. Porque se la pasa en todos lados, menos donde debería estar: atendiendo a su gente. Muchos alcaldes este año se han comportado como estrellas, pero estrellas fugaces. A las que sus electores confiaron sus deseos, sus necesidades comunes, esperanzados en que su gestión solucionaría los problemas, pero al igual que las estrellas fugaces, desaparecieron, y las peticiones del pueblo nunca tuvieron respuesta. Algunas administraciones más bien parecen novenas navideñas, cada vez que las comunidades han necesitado algo, les han tenido que dedicar como mínimo nueve días, para hacer sus plegarias, sus ruegos y una vez conseguida la entrevista, quedaron esperando a que las peticiones se hicieran realidad, gracias a la magia navideña. Afortunadamente, todos no han sido negligentes, hay excepciones, buenos alcaldes, gente que se ha dejado la piel por su pueblo o ciudad. Funcionarios que un año les ha bastado para mostrar resultados, para transformar realidades, para crear una dinámica de progreso de sus gentes. Esos son los alcaldes que han brillado. Qué tanto derroche de luces multicolores puestas en escena, en calles, parques, plazas y cuanto sitio público hay, no nos haga olvidar los males que aquejan a nuestros pueblos y ciudades. Disfrutemos de la magia navideña. Y si pueden, ubiquen al alcalde de su pueblo en alguna de las categorías navideñas que hemos explicado. Bienvenida la Navidad.