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Opinión

Napoleón

Andrés Ramos Cabrales
Andrés Ramos Cabrales
Columnista
25 de noviembre de 2023

La nueva película de Ridley Scott revive la vida de Napoleón Bonaparte. Desde su origen italiano hasta su caída en Waterloo, un repaso por su fascinante historia, ambición y legado.

Por Eusebio Canabal Restrepo A propósito de la película sobre Napoleón Bonaparte, recientemente estrenada en cine, dirigida y producida por Ridley Scott, y protagonizada por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby, a continuación un breve recuento de la vida de este fascinante personaje. Napoleón se tornó emperador de Francia sin ser propiamente francés, los Buonaparte tienen ascendencia en la Toscana italiana. A los 10 años logra ingresar a la Escuela Militar de París gracias a las intrigas de su padre Carlo, quien fue partidario de la dominación francesa sobre Córcega. En la escuela, Napoleón sufrió un trato desdeñoso por parte de sus compañeros, hijos de las mejores familias de Francia, con quienes no compartía el mismo abolengo. Quizás, a partir de esta experiencia, se forja dentro de él un resentimiento contra los privilegios y los privilegiados, que le sirvió de fuerza impulsadora para dominar Europa. Su principal talento fue en cuento a lo militar, sin embargo, una guerra de guerrillas en la península ibérica en 1812, y una fracasada campaña en Rusia, en la cual el ejército ruso, en aras de detener el avance de la Grande Armée napoleónica, con mortal estoicismo prendió fuego a la misma Moscú siguiendo una táctica de tierra quemada, constituyeron los puntos de inflexión de su estrepitoso declive. Fue un mecenas de la cultura con un gran sentido de lo histórico, su campaña en Egipto de 1798 así lo demuestra. Llevada a cabo bajo el propósito de proteger los intereses comerciales franceses y cortar la ruta de Inglaterra hacia la India, su ejército fue acompañado de un gran número de científicos quienes recopilaron información de esa milenaria civilización, rescatando objetos de incalculable valor arqueológico, los cuales muy probablemente hubiesen desaparecido al caer en manos particulares. Con la potencia de sus ejércitos propagó por toda Europa los ideales revolucionarios de igualdad, libertad y fraternidad. Pero en él subsistía un genio contradictorio; a pesar de que su espada derrocó monarquías, aspiró siempre a pertenecer a ese mundo, se casó con María Luisa de Austria, descendiente de la casa real de mayor linaje de Europa, los Habsburgo. El cuadro la Coronación de Napoleón (1807) del pintor Jaques-Louis David, ilustra de extraordinaria manera la entrada del mundo a la modernidad; Bonaparte toma la corona imperial de manos del papa Pío VII y se corona a sí mismo, lo que significa la consagración del nuevo monarca ilustrado cuyo poder no deviene del papa ni Dios, la muerte del antiguo régimen. Fue vencido por una coalición de tropas británicas, neerlandesas y alemanas en la batalla de Waterloo, en 1815, colocando punto final a las guerras napoleónicas. Finalmente acabó sus días en la isla de Santa Helena, en medio del remoto Atlántico sur, viejo, arruinado, totalmente aislado del poder, pero con la soberbia intacta, atormentado por los fantasmas de sus fracasos y glorias. Quiso ser amo del mundo, no le alcanzó, más sin duda Europa y el mundo no fueron lo mismo después de él.