
Nada que celebrar

La inseguridad en Colombia se agrava: extorsiones y homicidios crecen. La ciudadanía exige seguridad, pero autoridades parecen reaccionar lento ante la delincuencia.
La extorsión y los homicidios siguen generando incertidumbre en el país, que parece perder la batalla contra la delincuencia. Los niveles de inseguridad que registra el país no da para que la cabeza de su defensa celebre una reducción en algunos delitos cuando hoy los colombianos lo que más reclaman es por la falta de seguridad en la inmensa mayoría de municipios del país. Encuestas y sondeos que se realizan en medio de la campaña electoral de octubre próximo reflejan la gran preocupación que se siente por la forma como distintos delitos generan un desconcierto en la ciudadanía que no ve una reacción por parte de sus autoridades. No hay duda de que el Ministro de Defensa está desconectado con la realidad que se vive en los territorios donde a diario la delincuencia gana terreno, pero lo que más llama la atención es que autoridades militares y policiales parecen maniatadas, sin reacción efectiva ante la ola violenta que se registra. En Córdoba y Sucre la cifra de homicidios ya superó las 200, difícilmente las familias de esas víctimas puedan creer que la seguridad en el país ha mejorado, como lo afirma el jefe de la cartera de la Defensa nacional. La extorsión está disparada y han regresado esas viejas épocas del abigeato. Lo positivo de la reciente visita ministerial a Montería es el anuncio del aumento del pie de fuerza, pero de nada servirán más policías y militares si no les permiten actuar en contra de la delincuencia.