
Nada les alcanza

Una vez más, el gobierno de Gustavo Petro se encuentra en el ojo del huracán tras la presentación del proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2026, que presenta severas deficiencias financieras. Este acto administrativo, cargado de promesas de gasto y ambiciones sociales, se enfrenta a críticas que ponen en duda su viabilidad. La realidad es que, detrás de las cifras optimistas, se esconde una estrategia de presión sobre el Congreso, donde se le advierte que la falta de aprobación del presupuesto conllevará a una drástica reducción de la inversión social.
Es poco entendible como un Gobierno que ha tenido los presupuestos más altos en la historia del país, enfrente tantas dificultades presupuestales a tal punto que debe llevarlo de la mano de una reforma tributaria o ley de financiamiento, como la llama la administración de Petro. Mientras el gasto de funcionamiento sigue creciendo, sectores claves como el agropecuario, deporte y educación tienen recortes importantes, cuando en campaña fueron bandera del entonces candidato. Un presupuesto desfinanciado no solo puede resultar en un incumplimiento de compromisos adquiridos, sino que también puede llevar al país a un precipicio fiscal. Para 2026 son 557 billones de pesos, 40 billones de pesos más que el de 2025, que tampoco alcanzó.