
Nada ha cambiado

La Guajira enfrenta una crisis humanitaria por hambre y sequía. A pesar de las promesas del gobierno, 35 niños han fallecido. La situación exige atención urgente y soluciones concretas.
La pesadilla que vive La Guajira por hambruna y sequía parece no acabar y en este Gobierno Nacional que se comprometió a reducir los índices de mortalidad de niños a causa de estos factores, la tarea le quedó grande. Es inaceptable que por lo menos 35 niños hayan fallecido en este departamento por causas asociadas al hambre. Y esto sucede cuando la administración del presidente Gustavo Petro se había impuesto unas metas para acabar con varios de los problemas que afronta esa región del norte de Colombia. Sin embargo, el Gobierno parece estar más interesado en lo que pasa en Gaza con Israel o en La guerra de Ucrania y Rusia, que las situaciones internas que viven las comunidades, especialmente, las indígenas en el territorio guajiro. Las soluciones que se plantean desde Bogotá no llegan a las regiones más necesitadas, que siguen esperando por el cumplimiento de las promesas de un candidato y hoy Presidente que solía decir tener todas las salidas a las crisis que afronta el país. En La Guajira se sigue a la espera de que se les brinden unas condiciones para llevar una vida digna, pero con énfasis en garantizar los derechos de los niños de un departamento que sigue clamando por la mano amiga del Gobierno, hoy ausente, como todos los demás. Más del 20% de los niños que en Colombia mueren por desnutrición son de La Guajira.