Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Mundo cambiante

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
17 de abril de 2023

La normalización de la decadencia y la depravación en la cultura actual, desde la música hasta el arte, es analizada. El autor critica la pérdida de rigor ante lo superficial y la influencia de la tecnología.

Por Félix Manzur Jattin La decadencia y la depravación en el accionar de aspectos de nuestra cotidianidad son considerados actualmente por muchos como normales. La música, el arte, protesta política, social y económica caen en vandalismos y depredación. Desde luego no todos tienen ese lacerante estigma. El rigor literario, pictórico, musical se ha perdido ante lo superfluo, lo intrascendental, lo irónico. También el telón de la sacrabilidad de los que se creían los dueños de la palabra y de los mutuos elogios y lisonjas se han desmoronado ante la democratización otorgada con libertad por el ciberespacio y la computación o el internet. Mientras hace décadas existían barreras infranqueables y laberínticas de unos cuantos escritores, la libertad de la tecnología ha defenestrado el monopolio de unos cuantos y abierto ante el mundo a desconocidos con méritos que tenían las puertas cerradas ante el hermetismo o cierre antes que el internet abriera las ventanas a quien quisiera escribir, pero lo detenían ante el contubernio de los circulistas que manejaban con egoísmo las artes y las letras. Rimbaud, Verlaine y Baudelere fueron criticados por sus exóticos poemas salidos de la tradicional hermenéutica literaria; fueron vetados y estigmatizados como, Poetas malditos. En la pintura universal desde el extravagante Dalí, Picasso entre otros violentaron los cánones de la tradicionalidad pictórica; el surrealismo, modernismo, quebró la esquemática y rígida concepción del arte. Alguna vez visité el museo de arte moderno de New York y me impresionó un palo de escoba simplón expuesto como una gran obra de arte; un banano sostenido con un cinta pegado a la pared con valores de cientos de dólares. Hoy el reggaeton, la música urbana, la poesía parecen no tener un norte definido sino más bien la extroversión de lo vulgar e intrascendente que inclusive mueve masas con grandes dosis de fanatismo. El mundo cambia y el acartonamiento, las sanas costumbres están permeadas por la nueva ola que se atribuye originalidad y desprecio por los tópicos moralistas. Basta escuchar la nueva ola musical con el importaculismo como referente en su accionar artístico. La decadencia y la depravación parece ser la hoja de ruta de muchos aspectos culturales y folclóricos. En los tópicos de emprendimiento o trabajo el facilismo es buscado. La anarquía, narcotráfico, bandas y pandillas barriales, el sicariato y el irrespeto a la vida, honra y bienes parece una dinámica finestra también.