
Mujer y Poesía: presente

La escasa presencia de mujeres en el canon poético de nuestra lengua española es consecuencia de la escasa presencia de la mujer en la escena pública de occidente.
El papel de la mujer en la civilización cristiana ha sido tradicionalmente de índole privado. En el mundo grecorromano, que luego derivó en judeocristiano, la mujer fue vista como un objeto y su rol era reducido a tres figuras: musa, esclava y madre. Muy a pesar de que un hombre tan inspirador como Jesús de Nazaret, nuestro Mesías, le concediera una presencia relevante entre sus discípulos. Sin embargo, la idea que terminó imperando la excluyó de toda posición de importancia. Por fortuna siempre hubo mujeres que decidieron salir del molde y se dieron a la tarea de pensar, sentir, decir y hacer lo que quisieron. Esas pioneras de la Historia, como la filósofa Hipatia de Alejandría -una de las científicas del siglo IV- son reivindicadas como grandes mujeres que contribuyeron al avance de la Humanidad. A partir del siglo XX, el papel de la mujer es cada día más reconocido en nuestra sociedad. Ya dejó de ser propiedad del hombre, destinada a ser musa, esclava y madre, para hacer parte de la esfera pública. A través de la educación y el trabajo, ella ha conquistado lugares de trascendencia en la política, la economía, la ciencia y las artes. La mujer de hoy es un sujeto de derechos, puede elegir y ser elegida, además se atreve a mirar la Historia y la Literatura con sus propios ojos, intentando hacer justicia contra siglos y siglos de segregación, ignominia y olvido. La palabra género estimula el debate en la agenda actual del feminismo combativo y del colectivo LGBTIQ+. En la postmodernidad literaria es un tema provocador, porque a menudo los géneros se confunden, como en un carnaval que celebra lo aparentemente distinto. En el caso de la Poesía, siempre hubo lugar para la ambigüedad, la exploración de todas las formas de pensamiento y sensibilidad, porque ha sido terreno predilecto de todo el género humano. La Poesía, como la vida, siempre ha estado en transformación. Aunque algunos temperamentos vanguardistas quieran ver en el presente una ocasión importante para poner el foco en un aspecto u otro de la pedestre condición humana. La tarea de hoy, con el despertar de la mujer en el ámbito de nuestra lengua, es que sea visible a través de festivales, lecturas, talleres, antologías y estudios académicos sobre su obra. Además, la publicación de libros de mujeres poetas es una estrategia para desmontar el machismo en nuestra cultura. Pero sin caer en la trampa de la discriminación masculina.