
Mujer y Madre

En el Día de las Madres, reflexionamos sobre la maternidad, un don divino atacado por fuerzas oscuras. El aborto, en su dimensión espiritual, es una ofensa a la creación y un desafío a la mujer.
Por: Selma Samur de Heenan Hoy estamos celebrando el día de las madres, y para todas ellas extiendo un saludo de reconocimiento por haber tenido el privilegio de concebir en su vientre a una nueva vida. Es un gran regalo de Dios el hacernos mujeres con la capacidad de ser madres. Y, no solo me refiero a la concepción física, sino también a la vocación espiritual hacia la maternidad, esa que tienen, por ejemplo, las religiosas, las misioneras, las consagradas a Dios en castidad y virginidad perpetua, a pesar de lo cual, eligen realizarse como si fueran las verdaderas madres de muchos hijos mediante el amor, el cuidado, la educación y la protección. Es tan prodigioso este milagro de ser madre, que el demonio se ha ensañado, con todas sus capacidades, en robarse ese don único y precioso de engendrar a otro ser humano y darle la oportunidad de existir. Mucho se habla del aborto. Incluso hay quienes piensan que es un tema concluido, aunque la realidad diste bastante de serlo. El enfoque del tema ha sido científico, moral y religioso, pero circunscribiéndolo a lo razonable o tradicional. Hablar del aborto en su dimensión espiritual, implica entrar en temas complejos que el común de las personas prefiere evitar, así los conozcan muy bien. La mujer tiene la capacidad de ser la ayuda idónea del varón para fomentar con sus múltiples virtudes la paz, la unión y alegría en la familia. ¿Por qué entonces ha venido renegando progresivamente de ese principal y original rol que le fue conferido? La mujer fue pensada por Dios para dar vida, no muerte. Pero su enemigo consideró que invirtiendo ese orden podía atacarlo no solo a él sino también a su creación más amada. Desde entonces, cada bebé abortado es una ofrenda que se hace a Satanás, y un clamor del Cielo por esa ofensa a la divina voluntad creadora. Oremos por las mujeres, principalmente por las jovencitas que se encuentran confundidas con las escalofriantes teorías de la ideología de género, para que entiendan que ser Madre es un honor ligado a su naturaleza femenina. Para Jesús, María fue la persona más importante e influyente. A tal punto, que instantes antes de su muerte, la convirtió en su gran legado para nosotros, y en el mejor modelo de mujer para ser imitada por todas las demás.