
Mucho desgaste

Colombia, asfixiada por la corrupción, enfrenta un nuevo escándalo que involucra a funcionarios y contratistas. La crisis, que salpica al Gobierno, amenaza su agenda legislativa y estabilidad.
Este país no aguanta un escándalo más. Es imposible seguir avanzando como Nación con tantos hechos de evidente corrupción que la agobian y que le impiden trabajar por el bienestar de los más de 50 millones de colombianos que esperan que cese esta horrible noche de cuestionamientos que toca a congresistas, funcionarios, exfuncionarios del Gobierno y contratistas, todos aliados para desangrar las arcas del Estado. Los recientes hechos seguramente tendrán consecuencias y la administración de Gustavo Petro terminará en un desgaste judicial y político que le desviará su atención ante la defensa de miembros de su gabinete, como el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, quien se encuentra bajo la lupa de la Fiscalía por los chats en los que estaría presionando la adjudicación de contratos en la Unidad de Gestión del Riesgo. Esto, previo a lo que será la presentación ante el Congreso de una nueva reforma tributaria, la que hoy con semejantes señalamientos no tiene mucho ambiente en el legislativo, al menos hasta que no esclarezcan los hechos señalados. Ya no cabe un escándalo más y en menos de dos años de Gobierno se ha superado cualquier capacidad de asombro. El Gobierno y el Congreso dinamitaron la confianza que tenían millones de colombianos.