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Opinión

Montería sobre ruedas: el reto de mover una ciudad con visión

Pablo César Villadiego Brun
Pablo César Villadiego Brun
Columnista
25 de julio de 2025

La movilidad en Montería ha dejado de ser una simple necesidad urbana para convertirse en un eje esencial del desarrollo social, económico y ambiental. Hoy, Montería está en movimiento gracias a decisiones estratégicas y obras públicas que están transformando nuestra infraestructura, la forma en que nos conectamos y cómo vivimos la ciudad.

Con el empréstito de $150.000 millones aprobado por el Concejo Municipal, se ejecuta un ambicioso Plan de Pavimentación Masiva que impacta a más de 40 barrios. Pero el verdadero cambio no está solo en el pavimento: está en cómo concebimos la movilidad. Se trata de una ciudad donde caminar, pedalear y convivir sea posible, seguro y placentero. En Villa Fátima, se construye una vía de 445 metros en pavimento rígido, conocida como la “vía de la vida” por eliminar un cruce peatonal peligroso que ya había cobrado vidas. Esta conecta la glorieta de Las Vacas con Mocarí, facilitando el acceso al centro y a la vía del km 15. En el barrio Sucre, la pavimentación de Playa Brígida mejora la accesibilidad interna, y en La Trochita, una nueva conexión entre el IMAT y la calle 68 agiliza el tránsito hacia la Circunvalar y el anillo vial de Mocarí. Estas obras se complementan con soluciones integrales como los box culvert en Monteverde, que además de mitigar inundaciones, garantizan la movilidad. Se suma también la construcción del tercer puente sobre el río Sinú, entre Vallejo y La Coquera, clave para descongestionar cruces y fortalecer la conectividad. A la par, avanza un plan de tapa huecos que protege la malla vial existente. En la zona rural, tres bancos de maquinaria amarilla han intervenido más de 1.000 km de caminos veredales, facilitando el acceso de campesinos, estudiantes y productores a la oferta institucional. En el centro urbano, la optimización de sentidos viales en corredores como la carrera 1W y las calles 37 y 38 ha reducido significativamente los embotellamientos. Pero una ciudad del siglo XXI necesita ir más allá. Por eso Montería avanza en el fortalecimiento de su Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP): reorganización de rutas, mejores frecuencias y una experiencia más digna para el usuario. Aunque persisten retos, el SETP es el eje estructurador de una ciudad moderna, humana y funcional. A esta apuesta se suma un sueño largamente acariciado: BUSINÚ, el proyecto de movilidad fluvial que aprovechará nuestro majestuoso río Sinú como eje de conectividad alternativa, sostenible y turística. BUSINÚ es mucho más que un transporte: es una revolución silenciosa que nos devuelve al río como arteria viva de la ciudad, integrando embarcaderos, embarcaciones modernas y una experiencia amable con el medio ambiente. En el plano tecnológico, Montería ya cuenta con un Centro Inteligente que articula más de 20 km de fibra óptica para gestionar semáforos, movilidad, emergencias y seguridad. Este avance es la base perfecta para dar el salto hacia un verdadero Centro de Control Urbano (CCU): sincronización semafórica, cámaras lectoras de placas, analítica de datos e inteligencia artificial al servicio de una ciudad más fluida y segura. Todo esto debe complementarse con un componente ambiental. Apostamos por drenajes sostenibles, cunetas verdes, arborización técnica y un programa de poda preventiva, especialmente en zonas de alto tráfico. Y si soñamos en grande, ¿por qué no convertirnos en la primera ciudad intermedia de Colombia reconocida como la capital de los senderos verdes? Corredores ecológicos que conecten barrios, parques, universidades y zonas productivas, brindando sombra, aire fresco y belleza natural. En estas rutas, el arte también tendrá un papel protagónico: murales con fauna, flora y paisajes locales que ya embellecen distintos sectores de Montería deben extenderse con más fuerza, convirtiendo los senderos en galerías a cielo abierto. Finalmente, la educación vial debe ser eje de esta transformación. La movilidad no se impone, se construye colectivamente. Campañas escolares, sanciones pedagógicas y cultura ciudadana son esenciales para formar monterianos conscientes y responsables. Porque lo que hoy construimos no son solo vías. Son rutas hacia una Montería más humana, conectada y sostenible.