
Montería 247

Montería, fundada siglos después de la llegada de Colón, experimentó un crecimiento desordenado. Hoy enfrenta desafíos en infraestructura y movilidad, buscando un desarrollo urbano sostenible.
Por Fernando Negrete Montes Sacando cuentas tenemos que Montería fue fundada 285 años después de la llegada de Colón, hecho que de tomarse como punto de partida nos diría que los primeros pobladores de estas tierras siguieron viviendo y gobernados sin injerencia extranjera hasta que hace 247 años, se entró en el reinado de lo que venía de fuera, fomentando nuevas relaciones que modificaron el entorno. De un puñado de fundadores y pobladores pioneros, se ha pasado hoy a medio millón de personas que se desparraman en su parte urbana a lo largo de 20 kilómetros entre Sierra Chiquita y Garzones en la ribera del río Sinú por sus márgenes y anchura de unos 8 kilómetros entre los barrios El Dorado y Cantaclaro, unidos por dos puentes que resultan insuficientes para la demanda de sus habitantes. Esta área de terreno de 160 kilómetros cuadrados o 16.000 hectáreas se caracteriza por la irregularidad en la construcción de sus viviendas y edificaciones que fueron apareciendo a medida que se daba el crecimiento de la población, quienes al construir sus casas iban dejando espacios para las calles que en la parte céntrica mantuvieron cierta homogeneidad, pero cuando se avanzó hacia la periferia, la irregularidad se impuso. Dejando de lado lo que podría ser un crecimiento y vida apacibles por más de 200 años, nos ubicamos en los últimos veinte cuando la descentralización administrativa se acentúa y las administraciones públicas empiezan a liderar en mejor forma el proceso de desarrollo local con la construcción de la doble calzada de la avenida circunvalar al aeropuerto, la ronda del Sinú, la recuperación del centro, la mejora en el servicio de acueducto y alcantarillado, proyectos que influyeron para la llegada de inversiones aplicadas en centros comerciales, hoteles y restaurantes, edificios de apartamentos y viviendas. Creció Montería y se convirtió en ciudad llamativa y atrayente por su oferta de servicios, centros de educación superior, unidades deportivas, fútbol y béisbol profesional que empiezan a debilitarse en los últimos años porque hay situaciones que van en contravía de esto, como la movilidad afectada por la falta de vías arterias o dobles calzadas que comuniquen de forma eficiente esos 20 kilómetros de largo y los 8 de ancho. Hoy empieza a vivir Montería un poco de lo que hizo en el pasado porque transitar por sus calles es un peligro por el irrespeto a las normas de tránsito, la invasión del espacio público, el deterioro de la malla vial, que para superarlas hay que cambiar el "dejar hacer dejar pasar", con medidas que delimiten bien su área urbanizable, su conectividad por los cuatro puntos cardinales con una envolvente con dos nuevos puentes a doble calzada en el sur y norte, rodeada toda la ciudad de arborización que fusione lo urbano y rural para ser una sola Montería.