
Monerías, racismo y homofobia

Un editorial propone renombrar la viruela del mono a "viruela M" por el lenguaje políticamente correcto. Argumenta que el nombre actual estigmatiza a grupos vulnerables, un debate sobre el lenguaje y la enfermedad.
Por Álvaro Bustos González* Tengo en mis manos un editorial reciente de la revista Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, publicada por Elsevier, que propone un cambio de denominación para la viruela del mono (monkeypox), también conocida como viruela símica o mpox, para darle el novedoso título de viruela M. Traduzco literalmente el encabezamiento del artículo, el cual hace una afirmación inesperada y confusa: "Más allá de su fisiopatología, las enfermedades son realidades lingüísticas y culturales". ¿Cómo así? Parece que ya no basta con que la enfermedad ocurra en un ámbito epidemiológico y que se caracterice por determinadas manifestaciones clínicas, sino que ahora debemos cuidar su nomenclatura para no ir a contrariar el lenguaje políticamente correcto y a desencadenar heridas y suspicacias deshonrosas. Ocurrió que a partir de mayo de 2022 comenzaron a aparecer casos de la viruela del mono en países del hemisferio norte, habiéndose reconocido previamente como una entidad endémica en el centro y el este de África, con el aditamento de que ahora se observó con mayor frecuencia en afroamericanos y en hispanos, en especial en homosexuales, bisexuales y otra clase de practicantes del sexo entre hombres, los que en inglés se conocen con la sigla Gbmsm. Hasta ahí, nada incomprensible. El problema es cuando se pretende que las palabras modifiquen la realidad o la esencia de las cosas. Resulta que, como este es un virus que se transmite, además del contacto con elementos contaminados, por vía sexual, y como se está hallando más en unas poblaciones que en otras, debemos ahora buscar un lenguaje que no parezca injurioso contra nadie. Vuelvo al editorial, ya sin literalismos: "Por lo demás, esto lleva a una información errada y a un discurso de odio, incluyendo mensajes despreciativos, segregacionistas y estigmatizantes. Estas actitudes, con las cuales se denigra a las comunidades más vulnerables, se entrelazan con narrativas racistas y homofóbicas acerca del origen y transmisión de la enfermedad, tal como sucedió con el VIH y el Covid 19". No veo por qué haya que tomar una descripción de las características de un padecimiento como un acto insultante y vulgar contra una comunidad dada, puesto que el diagnóstico de una patología no conlleva adjetivos calificativos infamantes ni menoscabo a la dignidad de los enfermos. ¿Adónde vamos a llegar por este camino de memeces, so pretexto del uso de un lenguaje incluyente, neutro o hermafrodita? *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.