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Opinión

mitologías I

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
23 de septiembre de 2025

La mitología es el conjunto de mitos, leyendas y creencias de un pueblo o cultura, que suelen incluir relatos espirituales para explicar fenómenos naturales, la creación del mundo y la condición humana, con dioses, héroes y seres fantásticos como protagonistas.

Existen diferentes mitologías como la griega, la nórdica y la romana y cada una les da un nombre diferente a sus dioses. La mitología griega y la romana son las más fascinantes, compartiré con mis lectores la historia de Hércules, el que los griegos llamaban Heracles, que fue el más macho de todos los héroes de Grecia. Él fue el último de los hijos que tuvo Júpiter por la calle. Esta vez se la hizo el jefe de los dioses a la diosa Juno con Alcmena, la mujer de Anfitrión, el rey de Tebas y los hechos sucedieron así: Resulta que unos tipos de por allá de otro reino le habían matado los hermanos a Alcmena antes de que ella se casara con Anfitrión, y la condición que le puso a él cuando se casó fue que tenía que ir a acabar con los que les habían matado a sus hermanos si quería que ella consumara el matrimonio. Y así fue. Tuvo que salir él con su ejército para esa tierra y ella se quedó ahí toda señorita esperando que él volviera. Y una tarde que pasaba Júpiter por la calle la alcanzó a ver en la ventana y ahí mismo le puso el ojo y dijo: - Lo que es esta no se me escapa. ¿Cómo que no se ha querido acostar con su marido? Conmigo si es otro precio. Entonces Júpiter se las ingenió y cogió la figura de Anfitrión y se le apareció como a media noche en el palacio, y los criados que viendo que era el rey, lo dejaron entrar a la habitación de Alcmena, que estaba como en el quinto sueño, pero él la despertó abrazándola y besándola y diciéndole con zalamería: - Mi amor, por fin se llegó la hora. Ya despaché tu encargo, y allá no quedó títere con cabeza. Ahora si no puedes hacerte la vende miel. Y empezó la función. Y como sería la emoción y las ganas que Júpiter decidió que esa noche se demorase por tres, haciendo parar la luna hasta que se cansó y se quedó dormido hasta el otro día.