Minuto 91, el minuto del ídolo
En el fútbol, los ídolos se construyen con victorias y tiempo. Wilson Morelo, en Jaguares, desafía la fórmula. Un minuto, el 91, bastó para la gloria.
Por Jorge Berdugo Hernández En el fútbol, los ídolos se hacen con el tiempo. Es así, digamos, en la mayoría de los equipos. No basta un partido, no basta un clásico, no basta una temporada, no basta un título. Un ídolo se define según la siguiente fórmula matemática: número de victorias sobre tiempo invertido de juego. Hay muchos ejemplos que evidencian esta fórmula, el más contundente de todos es el de Totti con la Roma. La excepción a la regla es la que tienen los clubes económicamente poderosos quienes son capaces de comprarse ídolos ya bañados en gloria. Como pasará, por ejemplo, si el Real Madrid llega a comprar a Mbappé; tendrá un ídolo asegurado apenas pise el Santiago Bernabéu. Así es muy fácil. Muchísimo más mérito he encontrado en un futbolista de un equipo que, temporada tras temporada, pelea por no descender. Si bien, en otros tiempos, el futbolista tuvo momentos de protagonismo en el deporte, llegó al equipo casi con edad de retiro y con el único respaldo de ser nacido en la región. Se llama Wilson Morelo y juega en Jaguares de Córdoba, criado en el barrio Cantaclaro. Él rompió toda fórmula. Para convertirse en ídolo no necesitó de los malabares de Ronaldinho, no necesitó abandonar su país y vivir desde niño en un club como Messi, no necesitó incontables goles como Cristiano, ni la rebeldía de Maradona, ni la gracia de Beckham, ni la elegancia de Zidane, ni el champú de rizos definidos de El Pibe, ni la fidelidad de Totti; Wilson Morelo no necesitó de un título, ni de una temporada completa. Es más, no necesitó los noventa minutos. Le bastó uno, un minuto exacto. El minuto 91 para quitarle el trono a Pablo Rojas como el ídolo indiscutido del equipo. Fue a Pasto y Jaguares hizo lo de siempre: luchar contra los once rivales y contra sus propias limitaciones. Perdía 1 a 0 de visitante hasta el minuto 90. En el 91 Morelo lo empató. Sin embargo, el ídolo no nació ahí. Nació el partido siguiente, el viernes 09 de febrero de 2024. El desespero era tan intenso como el calor monteriano, el equipo justo hasta el minuto 90 empataba en casa con Águilas Doradas. En el 91 Wilson Morelo se inventa un ocho largo y define. 1 a 0. Lo supe de inmediato, no era otro minuto, era el mismo, el minuto del ídolo. Era como un déjà vu que hacía recordar que en los equipos pequeños todo es más simple. ¿Para qué esperar toda una vida para ser felices?, ¿para qué esperar una temporada? Nos basta, nos debe bastar, un empate y una victoria para aplaudir a Jaguares. Nos basta, nos debe bastar, una coincidencia para creer en la magia. Nos basta, nos debe bastar, un minuto, el minuto 91, para saber que Wilson Morelo es el ídolo por antonomasia de Jaguares de