
Milagro en la selva

Cuatro niños sobreviven 40 días en la selva amazónica tras un accidente aéreo. ¿Milagro divino o conexión espiritual? La historia colombiana fusiona fe, naturaleza y supervivencia.
Por José Armando Benítez Tuirán Milagro en la selva. De qué otra manera se podría explicar que cuatro niños de 14, 9, 4 y 1 año, sobrevivieran al choque de la avioneta en la que viajaban y a quizás la selva más agreste del mundo, durante cuarenta días, sin ayuda de nadie. Para nosotros los creyentes eso fue obra de Dios. Pero hay otra narrativa, la que se interpreta desde la cosmovisión indígena. Para ellos, aunque no es algo cotidiano, si es usual que ocurra cuando se vive en la selva. Ellos no se sienten cómodos llamándolo milagro, prefieren denominarlo conexión espiritual con la naturaleza. Dicen que los niños estaban bajo el cuidado y protección de la selva. Creo que este suceso, que parece sacado de una película en la que se combinan los géneros de ficción, fantasía y aventuras, de ninguna manera, podía ocurrir en otro lugar que no fuera Colombia. El país en el cual lo mágico parece siempre real. Imaginen a un grupo de ancianos que después de un mes siguen, como el primer día, cada noche preguntándole a la agreste selva como están esos pequeños, pidiéndole por su bienestar, encomendándoselos a los espíritus que en ella habitan, dando por sentado que la madre naturaleza los iba a devolver con vida. Piensen también en un militar, un hombre de guerra que se ha fijado como objetivo rescatar a esos niños y que después de cuatro semanas, no permite a sus tropas que duden de la supervivencia de los cuatro menores, aun sin pruebas aferrados a esa fe, fieles al cumplimiento de la misión encomendada. Imaginen un grupo explorador cívico militar, que hasta indicaciones de una pitonisa recibió. Figúrense a un colectivo de indígenas conocedores de la selva guiando a un equipo táctico dotado de sistemas tecnológicos de última generación. Y por supuesto, imaginen a un perro, Wilson, un animal que encontró en dos ocasiones a los niños y que hasta ahora permanece desaparecido. Milagro, conexión con la naturaleza o simplemente la misma condición humana y su instinto de supervivencia puesto a prueba, lo cierto, es que han convergido muchos factores para que esos niños regresaran vivos después de deambular 40 días por la Amazonía. La niña mayor tiene gran responsabilidad en que estén vivos, también ser hijos de la selva y conocer elentorno, salvó sus vidas. Ojalá aprendamos a respetar más a la madre naturaleza, pues como ven, ella también puede cuidarnos y hacer milagros.