Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Miguel López: De La Paz (Cesar) a la siempre paz

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
18 de septiembre de 2023

Miguel López, reconocido como "El rey de los bajos", dejó una huella imborrable en el vallenato. Su genialidad lo coronó rey del Festival en 1972. Su legado perdura.

Por José Arturo Ealo Gaviria La única manera de ganar un certamen de música es sorprender con un estilo original. Para sacarle notas a un acordeón en el género musical del vallenato es necesario tener la habilidad de comunicar, de atraer y de conmover al destinatario expreso. Así fueron los ágiles dedos de Miguel Antonio López Gutiérrez (q.e.p.d.). Sobre la galería de teclas del acordeón hubo rasgos notables para coronarse como el quinto rey del Festival de la Leyenda Vallenata en 1972. Se le conoció como "El rey de los bajos" debido a su genial ejecución en los cuatro aires de la música vallenata. La genialidad de Miguel López fue de excelente acordeonero. Integra la Dinastía musical a partir de su abuelo Juan Bautista "Juancito" López Molina, con su padre Pablo Rafael López Gutiérrez. Trasciende con Elberto "Debe" López en 1980, con el rey de reyes Álvaro López en 1992 y Narvin López Araujo en 2002. Fue padre también del acordeonero Román López. Nacido en La Paz (Cesar), 1938, Miguel López fue un gran exponente del folclor vallenato y fundador junto a la voz del "Jilguero de América": Jorge Oñate, uno de los conjuntos más tradicionales en la música vallenata: "Los Hermanos López", formado por Alfonso y Elberto el "Debe" López, quien fue integrándose al grupo como asistente y suplente de Pablo en la caja. La época dorada de la agrupación fue entre 1969 y 1974 al retirarse Jorge Oñate. Miguel armó conjunto con Freddy Peralta y luego con Gustavo Bula. Hasta "Poncho", quien allí fue guacharaquero, sacó a lucir su voz, uniéndose con su hermano "Emilianito" Zuleta. Pablo tomó rumbo hacia el conjunto de su primo Alfredo Gutiérrez y el 'Debe' López decidió probar como acordeonero con la voz de un cantante nuevo: Diomedes Díaz. La genialidad de Miguel López fue de excelente acordeonero. Identificado para siempre con una fuente de muy buenas canciones: "Tiempos de la cometa", "Dos rosas" y "Amor sensible" de Fredy Molina, "Diosa divina" de Hugo Araujo, "Recordando mi niñez" y "Mi gran amigo" de Camilo Namén, "No voy a Patillal" de Armando Zabaleta, "Mis viejos" de "Poncho" Zuleta, "Berta Caldera" de Bienvenido Martínez, "El cantor de Fonseca" de Carlos Huertas, "Cerro Murillo" y "Palabras al viento" de Santander Durán, "La cordobesa" de Luís Enrique Martínez, "Diciembre alegre" de Emiro Zuleta y "Rosa jardinera" de Ildefonso Ramírez, entre otros éxitos vallenatos con su huella melódica que persiste y migra por los senderos del tiempo desde La Paz a la paz de un por siempre.