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Opinión

Método Harvard de negociación. Representación del conflicto

Óscar Pérez Palomino
Óscar Pérez Palomino
Columnista
16 de febrero de 2024

Harvard impulsa un cambio en la resolución de conflictos, priorizando intereses sobre posiciones. Entender la naturaleza social del conflicto es clave para la prevención y la convivencia pacífica.

Por Óscar Pérez Palomino Esta iniciativa procedente de la escuela de leyes de la universidad de Harvard surge como un intento para cambiar la forma tradicional como las personas, entidades y naciones resuelven sus disputas basada en posiciones, por un nuevo esquema sustentado en intereses, necesidades o verdaderas razones del conflicto. Como es una metodología de resolución o de administración de conflictos, precisa entender el conflicto "como una construcción social, con posibilidades de ser conducido, transformado y superado por las mismas partes, con o sin ayuda de terceros, y que expresa una insatisfacción o desacuerdo sobre cosas diversas", según lo expresara la doctora María del Rosario Torres en el curso de negociación estratégica celebrado el pasado mes de noviembre. De lo anterior podemos decir que el conflicto es diferente a la violencia, porque aquel se presenta por la simple interacción humana donde surgen insatisfacciones, desacuerdos, problemas, percepciones diferentes, discusiones, disputas; mientras que la violencia, es consecuencia de un conflicto mal manejado, un conflicto que ha escalado, pasando por la polarización, la ruptura de la comunicación, el ejercicio violento, y en su fase de destrucción, hasta la eliminación del oponente. De manera que, a nivel micro, es nuestro comportamiento, el que facilita el escalamiento o el desescalamiento del conflicto… por lo tanto, si no somos vigilantes de nuestro actuar cotidiano, provocaremos la escalada del conflicto, con las posturas polarizantes, por ejemplo, o con la distancia emocional intensa que se adopta, y/o con la ruptura de la comunicación con familiares, amigos y compañeros de trabajo. En consecuencia, es crucial que nos demos cuenta de que con nuestro proceder cotidiano o somos constructores de convivencia pacífica o estimuladores de escalamiento de conflictos… ese darnos cuenta es lo que se denomina técnicamente la representación del conflicto… y si no me doy cuenta… soy vulnerable al conflicto… y el primer paso de la prevención es la representación del conflicto. Por tanto, si quiero prevenir la contaminación en mi nicho afectivo familiar o en mi ámbito laboral, debo ser muy cuidadoso para que mis comportamientos no estimulen el escalamiento del conflicto. Pero, cuidar mis comportamientos, implica el enorme desafío de conocer y reconocer la emocionalidad humana, para gobernar mis emociones y comprender la emocionalidad comprometida del otro. Y adicional a esta gran dificultad, como somos analfabetas afectivos, exhibimos una gran incapacidad y torpeza para manejar las pasiones humanas y por ende para manejar los conflictos… porque dicho analfabetismo es el caldo de cultivo que origina el escalamiento del conflicto en el quehacer cotidiano. Para ofrecer algunos elementos que nos permitan aproximarnos a esta compleja dimensión emocional, desarrollaremos más adelante los estilos de comportamiento Disc que categoriza a las personas en cuatro perfiles: Dominante (D), Influyente (I), Servicial (S) y Concienzudo (C).