
Mejor Esquina. 36 años esperando la reparación

A 36 años de la masacre de Mejor Esquina, el olvido persiste. El pueblo, abandonado por el Estado, sigue esperando justicia y reparación, mientras las promesas se desvanecen.
Por José Armando Benítez Tuirán Si los 28 muertos de Mejor Esquina le han importado muy poco a este injusto país, los habitantes que sobrevivieron, no le han importado absolutamente nada. Quienes no se fueron de ese pueblo atormentado por el horror se quedaron solos, abandonados por el estado, por el departamento y por el municipio de Buenavista, que ha tenido a ese corregimiento, como un caserío de segunda. Un sitio al que creen compensar con un homenaje cada año. 36 años han actuado como testigos de un olvido consumado. Un olvido que hoy se visibiliza, por ejemplo, en el planchón de tierra que utilizan como campo de fútbol. Un peladero que por más de cuatro décadas ha sido el único escenario deportivo con el que han contado. La única cancha de fútbol del mundo que es atravesada por una carretera destapada que sirve como vía de comunicación del corregimiento. Mejor esquina fue víctima de una masacre que cobró la vida a casi 30 personas un domingo de resurrección y 36 años después es un pueblo que no ha podido resucitar. Sus muertos no descansan en paz porque sus homicidios siguen impunes. Nadie ha pagado por las 28 almas que se llevaron los paramilitares que convirtieron la fiesta del pueblo en un Fandango de la muerte. Y los vivos están acostumbrados a que cada año les llenen los oídos de promesas que se esfuman con el transcurrir de los días. El gobernador y el alcalde de Buenavista, prometieron en la conmemoración del aniversario de la tragedia una inversión integral para reparar y transformar a Mejor Esquina. De esas promesas se han escuchado muchas, esperamos que esta vez, se conviertan en realidades. El pueblo de Mejor Esquina le debe más al desaparecido artista Fernando Botero, que a nadie. Pues solo su obra que lleva el título "Masacre de Mejor Esquina" ha dignificado a las víctimas de la manera que se lo merecen. Esa pintura, ya famosa en todo el mundo, ayudará a que se mantenga en la memoria de la humanidad el recuerdo de la tragedia que una Semana Santa enlutó a un pueblo campesino del caribe colombiano. Los supervivientes de Mejor Esquina no se rinden y continúan esperando con paciencia a que un día se haga justicia para que esas muertes dejen de estar en la impunidad y que llegue la justicia social para que por fin reparen a ese pueblo.