
Me resisto a irme

Colombia enfrenta una posible deriva comunista, impulsada por políticas gubernamentales que amenazan la propiedad privada y la libertad. La autora alerta sobre el rumbo actual y llama a la acción ciudadana.
Por Bibiana Cabarcas Colombia es de todos, no creo que exista ningún colombiano que quiera salir corriendo de su hogar, su trabajo y dejar a su familia, amigos y todo lo que le es más valioso, para irse a aventurar a tierras extranjeras a pasar hambre y discriminación, porque un grupo de personajes que ahora detentan el poder, consideran que el país de todos ahora les pertenece y el que no esté de acuerdo pues, de malas, se pueden ir. El modelo fracasado comunista, que ahora nos quieren imponer, gracias a un presidente ideologizado, de gran ego y poco dado a la reflexión y a un congreso arrodillado por la mermelada; ha llevado a los países en que se ha impuesto, miseria, muerte y una gran taza de inmigración forzada. No es sino darle una mirada a la gran cantidad de venezolanos, cubanos y nicaragüenses que arrastran su tragedia por todo el mundo. Para el comunismo todo lo privado es malo, es corrupto y es por esta razón que busca estatizar todo; y este libreto conocido hasta la saciedad desde hace años, se está repitiendo en Colombia al pie de la letra; y no es que el presidente haya engañado a nadie, es que la cantidad de incautos que votaron por un "cambio" jamás se imaginaron que este iba a tocarlos tan rápido y tan fuerte, empezando por el bolsillo. Al comunista no le gusta la libertad ni que le lleven la contraria, es por esto que lo primero que asegura es no tener quién se le oponga y lo enfrente, es así como el actual gobierno lo primero que hizo fue remover toda la cúpula militar y poner a sus amigos y afines ideológicos en el manejo de las armas; también están a punto de estatizar la salud, no es cierto que sea un modelo mixto, la salud la controlará totalmente el estado de ser aprobada la reforma. Estamos viendo la quiebra de empresas (Viva y Ultra Air) y el nerviosismo de los gremios ante todas las medidas y reformas que cursan con el fin de cerrarlas, ya que la población al no tener más remedio debe comprarle y depender del estado, quien pone sus condiciones a su antojo. De igual manera en el comunismo la propiedad privada no existe y un paso fundamental para lograrlo es la expropiación, que ya fue aprobada en el PND. Así las cosas, el gobierno ha sido un buen pupilo de la ideología comunista y el camino trazado por ellos lo cumple a carta cabal. Todavía tenemos democracia, aún podemos corregir el rumbo, es hora de decirle a la izquierda radical que nos resistimos a irnos y dejarles nuestro país a sus anchas; vienen las elecciones de octubre, ya todos conocen a los enmermelados y a los afines al "cambio", no los premiemos con nuestro voto o con nuestra indiferencia, es desde las regiones en donde podemos empezar a construir un país libre de cadenas comunistas. De igual manera en el comunismo la propiedad privada no existe y un paso fundamental para lograrlo es la expropiación.