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Opinión

Me preguntaron: ¿Qué es lo mejor de Córdoba?

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
20 de junio de 2024

El autor explora íconos de Córdoba, desde iglesias hasta cuerpos de agua. Finalmente, el río Sinú emerge como el eje central de la región, con su biodiversidad y parques.

Por José Armando Benítez Tuirán Lo primero que hice fue buscar un ícono arquitectónico. Se me vino a la cabeza la Iglesia de San Jerónimo de Ayapel, su construcción de estilo gótico, su imagen blanca, impoluta, de cara a la no menos imponente Ciénaga de Ayapel, que altiva exhibe sus 25 mil hectáreas de agua. Pero apareció en mi mente otra edificación religiosa, con el mismo patrono, la Catedral de San Jerónimo de Montería, una construcción que fusiona el estilo gótico y el republicano, con características similares en cuanto a belleza estética y legado religioso y cultural, y que está incrustada en el centro de la capital. Entonces, un alud de imágenes arquitectónicas, como el mercado colonial de Santa Cruz de Lorica y las iglesias de Chinú, Ciénaga de Oro, Sahagún o Cereté me parecieron respuestas válidas. Razón suficiente para confirmar que un ícono arquitectónico no sería una respuesta satisfactoria. Me vino la idea de que un cuerpo de agua sería más acertado como respuesta. Pensé en la Ciénaga de Betancí, en la Ciénaga Grande de Lorica, al igual que la Ciénaga del Arcial en Buenavista, o la Ciénaga del Porro y Cintura en Pueblo Nuevo, todas con un enorme potencial de biodiversidad, para convertirse en destino del avistamiento de aves. Se me atravesó la imagen del río San Jorge y sus riberas y también las aguas del río Sinú. Estaba seguro de que la respuesta era el Sinú como eje central. Pues, al igual que el San Jorge, nace en el Nudo del Paramillo, un parque natural con una extensión de más de 500 mil hectáreas que conserva ecosistemas de selva húmeda tropical, planos inundables, bosques andinos y subandinos, humedales y páramos. Y luego, bajo el nuevo e imponente puente de Valencia pasa y surca las tierras sinuanas hasta llegar a Montería, dividiéndola en dos. Y ahí es acompañado, a lado y lado, por el parque lineal más grande de Latinoamérica: la Rondas del Sinú, un lugar que se puede recorrer usando su ciclorruta o caminando para disfrutar de la sombra de los árboles que se extienden sobre sus senderos peatonales colmados de iguanas, monos aulladores, ardillas, osos perezosos, titíes, tucanes y otras aves que, aunque exóticas, son propias de esta región. Pero aún quedaban otros atractivos de Córdoba. Y la respuesta no llegaba.