
Me declaro culpable

El autor se declara culpable de vivir sin miedo a la vida, abrazando la autenticidad y la escritura como medios para compartir su verdad y encontrar sentido en el mundo.
Por José Arturo Ealo Gaviria Sí, me declaro culpable de no tenerle miedo a la muerte sino más bien a la vida inadecuada, de sugerirte que hagas con tu vida lo que tú quieras que sea, que la puerta de mi felicidad la abro hacia dentro, que de hecho, si la empujo, se cierra cada vez más. Me declaro culpable haberme despertado algunas veces y no darle las gracias a Dios por un Nuevo Día, a no orar… y fustigo a condenarme en ser un alma en pena, y cuando me acuerdo siento el abrazo eterno abrazo de Él. Me declaro culpable que antes de lamentarme de los reveses del diario vivir, más bien yo hago pilatunas con ellos, que una vez iluminado mi pensamiento, no vuelvo una vez más a la oscuridad. Me declaro culpable y cómplice a compartir la realidad, que demolamos las barreras de lo imposible. Me declaro culpable por exhibirme como testimonio de erigir la verdad, que escribo porque al tener un ritmo de conciencia no traiciono a mi verdadera naturaleza, y que tarde o temprano eso me llevaría dedicarme a escribir. Me declaro culpable en darme el gran placer de ese intencionado impacto que producen los sonidos, la firmeza de una buena prosa o el ritmo de las grandes historias que se logran. Me declaro culpable de invitar a una experiencia que, por considerarse valiosa, no se llegue a perder. Que mirar las cosas tal y como son, al indagar hechos reales se registren para conocimiento de la posteridad. Me declaro culpable de no afirmar con certeza cuáles de mis motivos son los más sólidos, pero que sí admito cuáles merecen ser aceptados o seguidos. Me declaro culpable que al mirar retrospectiva e invariablemente, jamás he tenido ni tengo color político en escribir frases carentes de vida, que he sido traicionado por toda clase de embustes a través de senderos rosas y oraciones que jamás han tenido significado. Me declaro culpable confundir el desencanto con la verdad. Me declaro culpable que he llorado como un putas en silencio y a solas por los seres amados que ya se han ido al igual que he tratado de buscar la palabra perfecta que encaje a darle sentido completo y justo a la oración deseada. Me declaro culpable por ausentarme tantas horas y muchos días de mis seres queridos tan solo por plasmar entre varias hojas la vida de lo fantasía y de la realidad.