
Más allá de las elecciones

El Congreso hace las leyes dentro de las competencias que le atribuye la Constitución Política y una ley, por definición, es lo más general que se puede "armar" para que recoja en su seno, las cosas más disímiles que produzcan el mayor efecto favorable a una sociedad, de tal manera que los beneficios que se obtengan sean superiores a los perjuicios o externalidades negativas generadas porque, en la diversidad, es imposible que no haya este tipo de consecuencias.
Analizando las propuestas que llevaron los diferentes partidos, grupos, personas y representantes de minorías al Congreso de la República, se puede hacer una clasificación de acuerdo con la forma de llegar a la elección, empezando con las listas cerradas, en donde puede haber más homogeneidad en el tipo de políticas a desarrollar y pretender convertir en leyes, determinando que el Pacto Histórico y Centro Democrático, que las aplicaron, resultaron los más votados en las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026. En cambio, los llamados partidos tradicionales: Conservador, Liberal y la U, y que se fueron con listas abiertas en una especie de "guerra interna entre ellos", tuvieron una disminución en sus resultados respecto a las elecciones parlamentarias de 2022, lo que puede analizarse como un signo de desgaste que puede llegar a que esta vía, en el futuro, no sea la más conveniente, en razón a que se adolece de organización y unidad de plataformas políticas que sean alternativas de solución a los problemas que enfrenta la sociedad. A lo anterior se suma que la financiación de las campañas sea una puerta abierta para la entrada de toda clase de recursos y se acuda a la compra de votos, que amerita que las sanciones contra estos delitos no sean excarcelables y se confisquen los dineros decomisados en los operativos, para contribuir a la transparencia en los resultados electores que garanticen la libre decisión de la ciudadanía, al no existir "estímulos" pecuniarios que "compren" su conciencia. Elegido el Congreso, la tarea es mirar la sociedad en su conjunto y, en colaboración con el órgano ejecutivo que se elegirá en las elecciones presidenciales venideras, presentar los proyectos de ley que concreticen el programa de gobierno elegido por la ciudadanía; pero antes que nada, y esto es competencia del ejecutivo, realizar las acciones administrativas que le pongan freno al "desmadre" en asuntos como la salud, el orden público, la corrupción y el tema fiscal derivado de esta, como los mayores flagelos que se heredan del actual gobierno. Lo anterior es necesario para lograr la estabilidad requerida para que las fuerzas vivas de la nación: trabajadores, empresarios, académicos, estudiantes, jóvenes, que esperan ilusionados que desde el gobierno se abran las puertas, pongan sus energías en construir un gran país, después de la tormenta de estos últimos tiempos.