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Opinión

Mas allá de la crisis

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
13 de febrero de 2025

El gobierno de Petro enfrenta una crisis que amenaza la estabilidad nacional, marcada por la pérdida de control y acciones destructivas, afectando la economía y el bienestar.

Por Fernando Negrete Montes Un viejo aforismo dice que si una persona tropieza e intenta seguir así sin recuperar el equilibrio, lo más seguro es que más adelante caiga de bruces, situación parecida a la del hijo "malcriado" o el mandatario que para evitar que exploten y levanten a sus allegados y colaboradores con toda clase de improperios o maltratos, hay que tratarlos con guantes de seda y aplaudirles todos sus desvaríos para evitarles su enojo o hagan alguna "locura" que ponga en riesgo su propia existencia y la de sus allegados, violando el derecho de las otras personas que no tienen por qué padecer las consecuencias de sus actos. Definitivamente bajo el gobierno de Gustavo Petro las cosas han cambiado para pasar de un estado de relativa calma a una situación de tormenta con pérdida del control sobre la nación porque él se preparó para tomarse el poder pensando que este era un asunto de poca monta que con solo hacer llamados a la protesta y acabando el patrimonio de los colombianos, la abundancia brotaría de la tierra y el resto de cosas llegarían por llamados en la plaza pública, desconociendo que el trabajo es la fuente del cambio y no las acciones destructivas de quienes llaman a esto. Contrario a lo que ocurre en la economía en el largo plazo cuyos ciclos cortos se van suavizando mostrando una estabilidad en la gran mayoría de las actividades como garantía de que este es el camino para vincular más personas al mercado laboral formal y salir de los altos niveles de pobreza, no puede ser que desde el poder se convoque a la gente a la destrucción del sistema productivo, desconociendo que el estado vive del producto que las personas con su trabajo obtienen y pagan como impuestos al gobierno para que este, en teoría, redistribuya y mejore el bienestar. Que ironía que el gobierno del cambio haya acabado con los viajes de los mandatarios locales a Bogotá no como resultado de una política de austeridad en el gasto o porque el nivel nacional se haya desplazado a las regiones con proyectos concretos y ejecutados que hacen innecesario estos desplazamientos, sencillamente no hay recursos porque el derroche y la corrupción han acabado las rentas y el nivel nacional se ha desplomado ante su propia ineficacia y no hay poder humano que lo haga enderezar. El país marcha a la deriva porque su capitán saltó después de haber incendiado la nave que sigue su curso dependiendo del oleaje y de su capacidad para resistir los embates demandando que los colombianos centremos nuestras energías, trabajo e inteligencia en superar esta crisis para pasar al otro lado en donde los valores, la educación, la cultura, el respeto, sean los factores que nos identifiquen para superar esta noche aciaga en que perdimos el norte.