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Opinión

Mártires modernos

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
2 de julio de 2025

Ante el silencio de la prensa mundial, se está llevando a cabo un exterminio atroz al pueblo cristiano en África. Tal vez porque los conflictos que más pesan a nivel mundial están en Europa y Medio Oriente, estas masacres están pasando de agache y son desconocidas para el mundo occidental.

Ante el silencio de la prensa mundial, se está llevando a cabo un exterminio atroz al pueblo cristiano en África. Tal vez porque los conflictos que más pesan a nivel mundial están en Europa y Medio Oriente, estas masacres están pasando de agache y son desconocidas para el mundo occidental. Pero las cifras son aterradoras, solamente en el año 2024 fueron masacrados 4476 cristianos, principalmente en Nigeria y en la República Democrática del Congo, y en lo que va de 2025 van 200 masacres, aunque la cifra de personas asesinadas aún no está totalizada. Grupos fundamentalistas como los Pastores Fulani, Boko Haram, y El Estado Islámico, se han atribuido estas masacres, la última de la que se tuvo noticias fue en Nigeria el 16 de junio, en donde fueron masacrados 200 cristianos que se encontraban en un campo de refugiados, debido al asedio de los Pastores fulanis que prendieron fuego al lugar donde dormían y atacaron con machetes a quienes huían, tres horas duró la matanza a bebés, mujeres, ancianos y hombres que huían de sus pueblos natales para ponerse a salvo de estos grupos radicales. Así mismo, en Damasco, Siria, el 21 de junio, en un atentado en una iglesia católica con explosivos, fallecieron 25 personas que participaban del acto religioso. La persecución religiosa se ha intensificado en estos países africanos, y el medio oriente, debido al ascenso del islamismo radical al poder, ya que ven a los cristianos como infieles y como un obstáculo para imponer el califato mundial. La iglesia católica en cabeza del Vaticano y con apoyo de las autoridades de estos países y la Interpol, han reforzado la seguridad en las iglesias, entrenan líderes, envían apoyo logístico y dinero a sus parroquias, pero, hasta ahora, las medidas han resultado insuficientes para salvaguardar la vida de miles de cristianos católicos que se enfrentan a la violencia y el fanatismo de estos grupos. Nadie habla de estos muertos, ni de las circunstancias en que murieron, ni de la persecución islamista radical que está masacrando a miles de personas por el solo hecho de ser cristianos. Vivir con miedo a ser asesinados por profesar una fe y estar dispuestos a morir por ello, convierte a estas personas en los nuevos mártires, hacerlos visibles, es un acto de justicia con ellos, que el mundo no los olvide y que se sepa que su sacrificio no ha sido en vano.