
Mariscal Sucre 50 años

Entrar hoy a las instalaciones de la Institución Educativa Mariscal Sucre de Buenavista, Córdoba, es adentrarse a un presente próspero y moderno, que se transforma a cada momento. Se siente la alegría, el entusiasmo, la vivacidad y la diversidad de una niñez y una juventud que recibe una educación en condiciones inimaginadas en su momento para gente como; el profesor Erno Parra, el padre Rafael Aranda o el padre Francisco Javier Gómez, los primeros rectores. En cambio, sí pensadas y soñadas por Mufid Arabia, Gustavo Sánchez, Alberto Villalobos y María Antonia Granados, entre muchos otros, que pudieron ver la transformación de un colegio que en un principio tenía más nombre que salones de clases.
Y es que las primeras familias que poblaron Buenavista por más que soñaron que sus hijos pudieran recibir una educación en toda regla y pudieran convertirse en bachilleres sin salir del municipio, creo que no imaginaron que aquellos primeros escuetos salones con tableros de madera, tizas aprovechadas hasta el último trocito, pupitres hechos en casa y llevados por cada alumno, sin ventiladores para apaciguar el sofoco, sin energía, más que la de los docentes mal pagados, pudiera transformarse en las instalaciones modernas que hoy luce con orgullo la institución. Y menos pensar que en ella se educarían a miles de buenavisteros. El Mariscal Sucre es más que un centro educativo, fue uno de los primeros espacios en los que confluyeron las familias del pueblo, y se convirtió en el eje sobre el cual se construyó la identidad cultural y la idiosincrasia que hoy caracteriza a los buenavisteros. De igual manera, los procesos de formación que hoy tienen a Buenavista como referente cultural del país y como sede del Festival Nacional de Mapalé, son fruto de los centros literarios del Mariscal Sucre. Son cientos los docentes que han pasado dejando su impronta en los alumnos y en la institución. Son miles los alumnos que hemos tenido el honor y la dicha de ser maricalistas. Ahora, coincidiendo con sus 50 años, llega un reto importante y trascendental: el mejoramiento de la calidad educativa, la aproximación a la excelencia, y el abandono de los últimos puestos en las pruebas de desempeño académico. Es una tarea para las directivas, el profesorado, el alumnado, pero también, como siempre, vuelve a ser labor de todo el pueblo buenavistero que ama y se enorgullece de su colegio: el Mariscal Sucre, el mejor colegio del mundo.