Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

María madre

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
7 de enero de 2024

La Iglesia celebra la solemnidad de la Madre de Dios. María, la primera cristiana, es clave en la vida de Jesús y un modelo para la humanidad, abogando por la intercesión.

Por Selma Samur de Heenan El primero de enero, la iglesia católica celebra la solemnidad de la Madre de Dios como reconocimiento a la hija preferida del Padre celestial, al ser, entre todas las mujeres, la elegida por Madre para venir al mundo haciéndose hombre. Creo que ella es la primera cristiana que existió, desde que Jesucristo fue concebido en su vientre por obra del Espíritu Santo. Igualmente puedo decir que María es la criatura que más conoció a Jesús porque lo tuvo dentro de sí, luego a su lado por treinta años y al iniciar su vida pública lo acompañó por tres años más. Para Jesús, María fue la persona más importante e influyente en su vida. A tal punto, que instantes antes de su muerte, la convirtió en el gran legado para la humanidad y le dio el privilegio de ser su ayuda idónea para alentarlo y sostenerlo espiritualmente en la dura prueba de su pasión y muerte. Esta última etapa, vivida conjuntamente como madre e hijo, es en especial la que permite que muchos estemos esperanzados en que, muy pronto, la iglesia la proclamará "corredentora", convirtiéndose ese en el quinto dogma mariano. Todo cristiano sabe que su primer deber es amar a Dios y obedecerle, lo que se hace posible, principalmente, imitando a Jesucristo. Entonces, si vemos que Él quiso formarse a semejanza humana en el seno virginal de María, ¿Por qué muchos rechazan llegar a Jesucristo, de la mano de María? ¿Cuáles son, realmente, las razones, para negarle a ella el puesto que le corresponde en calidad de madre amorosa e intercesora de todos sus hijos? La Virgen María como buena mujer, está pendiente de los pequeños detalles y busca la mejor manera de resolver dificultades o problemas. Traigo como ejemplo el bello pasaje de las bodas de Caná, donde ella intercedió ante su hijo Jesús para que actuara oportunamente, y tal cual lo consiguió. Así mismo lo hace ahora, es la medianera de todas las gracias porque interviene siempre a nuestro favor, a fin de que encontremos el camino a la meta, que es el Cielo. Por voluntad de Dios, la virgen María es la Madre de la humanidad, y siendo mamá nos ama, consuela y ayuda. Así lo pensó Dios al hacerse hombre. En ese amor y en su reciprocidad, Él se complace. La mujer vestida de sol con doce estrellas en su cabeza, reiteradamente nos dirá que hagamos lo que Jesús nos pide. Les deseo un bendecido y santo año 2024, lleno de la paz de Dios.