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Opinión

Marcha incitada

Carlos Rodríguez Santos
Carlos Rodríguez Santos
Columnista
27 de abril de 2024

El Estatuto de la Oposición permite la crítica al gobierno, pero ¿cómo ejercerla? La reciente marcha revela una oposición carente de propuestas, enfocada en desinformación y polarización.

Por Carlos Rodríguez Santos Ciertamente, la Constitución dedica todo un capítulo al Estatuto de la Oposición (arts. 112 y s.s.), estableciendo que "los partidos y movimientos políticos que se declaren en oposición al Gobierno, podrán ejercer libremente la función crítica frente a este y plantear y desarrollar alternativas políticas". Pero ¿Qué se debe entender por "ejercer libremente la función crítica frente al gobierno"? ¿Será arremeter contra la persona del Presidente de la República? ¿Acaso no sería, entonces, el respectivo director como representante legal de cada partido, quien deberá ejercer libremente la función crítica frente al gobierno y plantear y desarrollar alternativas políticas? La marcha del domingo pasado, indiscutiblemente, entonces, dejó entre ver la existencia de una oposición intransigente, pues, tenía más emociones que razones, al ver las entrevistas que se les hizo a algunos que salieron a marchar y no supieron plantear alternativas políticas, además de las agresiones que algunos cometieron contra personas inocentes; de forma, que se percibe que existe más actitudes ambiguas que argumentos verdaderos y ante las denuncias de la existencia de filas de buses parqueados ese domingo, se percibe también que fue una marcha incitada por los partidos políticos de la oposición cerril, que solo busca reclutar votos con desinformación y desmeritar al gobierno actual sin planteamientos y desarrollo de alternativas políticas. Queda evidente, una vez más, que los "partidos políticos" están causando una "polarización política salvaje" y resulta que no son instrumentos democráticos y tampoco es derecho alguno la "oposición de los partidos políticos", pues, desnaturalizan la "soberanía", que reside exclusivamente en el pueblo (art. 4°, Const.); por tanto, el "pueblo culto" es el único que puede ejercer responsable y libremente la función crítica mediante alternativas políticas a oídos del respectivo gobierno de turno, más no insultando y ultrajando la persona del Presidente, esto no es democracia. Falta mucho para adquirir identidad cultural democrática, que hay que empezar por extinguir los "partidos políticos con su derecho a la oposición", por envolver ideologías, esto es, ideas intensionales para que sean adoptados por la política, v.g., la idea abominable de apropiarse indebidamente del erario de la salud para enriquecerse una élite y, por ello, son reflejos de conflictos e inconformidades. Se las dejo allí.