
Marca Córdoba

Córdoba transformó su economía: del agro a la minería, y ahora busca el turismo. La ruralidad disminuye, mientras Montería crece. La "Marca Córdoba" busca impulsar un turismo de calidad.
Por Fernando Negrete Montes Primero fueron los recursos naturales que se daban silvestres y solo había que recogerlos para llevarlos a la mesa, luego se adicionó trabajo humano aplicado a la tierra en actividades agrícolas, ganaderas, pesca, por las 327 mil personas que habitaban el departamento de Córdoba el 18 de junio de 1952, en un área de 2.5 millones de hectáreas con vocación agrícola y ganadera y así hasta el año 2010, cuando otro sector económico, el minero energético, le quita el primer lugar al "indestronable" sector agropecuario. En consonancia con lo anterior, la ruralidad pierde participación en la población total al pasar de un 75% en 1952 a 47% en 2023, producto del crecimiento urbano y el desarrollo de sectores como el comercio que se acerca a los primeros lugares en el panorama económico departamental, junto a la construcción de viviendas, edificios y centros comerciales, que han transformado la vida urbana, especialmente en Montería que pasó de 76 mil habitantes en 1952, a medio millón hoy día. Este proceso cambia con la irrupción de las administraciones públicas a partir de los años 90 del siglo XX, con la expansión del gasto social y la inversión pública producto del incremento en las transferencias del nivel nacional y los fondos de regalías con destino a la inversión, que llevaron a las administraciones públicas a ser el mayor sector de la actividad económica, con las limitaciones propias de no ser generadores de valor agregado, sino agente de gasto. Tras este recorrido se concluye que ninguno de estos sectores ha garantizado el desarrollo del departamento y el bienestar de su población, abriéndose paso otras vías como el turismo ecológico y cultural aprovechando las ventajas y dotación de medios existentes y que la administración departamental lanza con la estrategia "Marca Córdoba" cuyos soportes son el conocimiento sobre nuestros recursos y manifestaciones culturales y gastronómicas y la infraestructura montada con las rondas sobre los ríos, ciénagas y mar como estímulo a la navegación fluvial turística. Este es un mercado sediento de condiciones que obliga ofrecer servicios de calidad, distintos a los "paseos de olla", a las mesas de frito, a las ventas ambulantes, al mototaxismo apoyado muchas veces por las mismas autoridades, porque gran parte de la población objetivo es el turismo internacional proveniente de economías de altos ingresos, pero culta y educada en el cuidado del medio ambiente y no la viciosa que destruye y da mal ejemplo. En la continuidad de la "Marca Córdoba", tienen los futuros gobernantes del departamento la oportunidad de profundizar las condiciones para que el turismo sea el sector líder de nuestro desarrollo, preparando la población para esto y ejecutando los proyectos que atraigan la inversión productiva, factor fundamental de progreso y bienestar.