
Mantener acuerdo de acreedores

En la realidad, la ecuación contable de activos igual a pasivos más patrimonio, es una inecuación donde una de las partes es mayor o menor que la otra, aunque en un período extendido, es lo que permite que haya utilidades o pérdidas, lo que en términos presupuestales es la igualdad de ingresos y gastos, que no ocurre en ningún cierre fiscal, pero que en el largo plazo garantiza que las utilidades o ingresos sean mayores que su contraparte garantizando la acumulación de riqueza.
Frente a las restricciones presupuestarias, la caída de las utilidades o los deseos de expansión de la actividad económica está el crédito como alternativa para salir de los momentos de las "vacas flacas", con la expectativa de generar las rentas para volver a los datos en negro y salir de los rojos, asunto que es normal en el mundo de los negocios y que los deudores no pueden sustraerse porque las garantías entregadas, aseguran la recuperación de lo prestado. En este punto se resalta que la actividad económica se mueve como las olas del mar, con subidas y bajadas que, dependiendo de su intensidad, estimulan o ponen en riesgo las inversiones de las personas que demanda un marco regulatorio para garantizar la estabilidad que evite las fluctuaciones recurrentes y la seguridad de que trabajadores, empleados, amas de casa, empresarios, tendrán los recursos para el diario, el ahorro y el pago de sus deudas. Decisiones de política pública como la ley 550 de 1999, el camino para reestructurar pasivos de privados y público y que, en el año 2008, el departamento de Córdoba suscribió para pagar los costos de aumentar la cobertura educativa a la población en edad escolar a comienzos de los años ochenta del siglo pasado, con una planta de personal docente y administrativa de más de 2.000 funcionarios. Durante veinte años el departamento pagó los salarios de este personal sin sus prestaciones, generándose un pasivo a 31 de diciembre de 2007 de más de 350 mil millones que lo hacía inviable, sujeto a permanentes embargos de sus rentas y a cero recursos de inversión que no le dejaban otra salida que la suscripción del acuerdo de acreedores que le permitió, además de pagar sus deudas por varias administraciones, liberar recursos para la inversión. Ad portas de finalizar el acuerdo de acreedores en el 2026 y ante la existencia de deudas pos-acuerdo y de otras con el personal administrativo de las instituciones educativas, generadas antes del punto cero de corte del acuerdo, el escenario esperado es nuevamente el de embargos de las rentas y la ingobernabilidad que acabarían con el "oxígeno" ganado en estos 17 años de vida del acuerdo, volviendo a aquellas épocas aciagas en que el departamento vivía sumido en profundas crisis que lo acercaban al colapso, lo cual se debe evitar.