
Maltrato humano

La visión sobre animales ha cambiado. El maltrato animal se combate, prohibiendo espectáculos. Paralelamente, la sociedad replantea la dieta y el rol de las mascotas.
Por Fernando Negrete Montes Durante mucho tiempo se comulgó con la idea que los animales domésticos fueron puestos por la naturaleza como especies inferiores y sin alma para que el hombre los utilizara como alimento y ayudarle en el trabajo y que los llamados salvajes tendrían otro tratamiento, tema que todavía sigue vigente aunque con cambios notables para sectores de la sociedad que han replanteado el tema de la dieta como factor fundamental de una buena salud y retirado de su mesa las carnes y sus derivados propiciando un cambio en la industria de alimentos procesados a los sin transformar. Este asunto no queda aquí porque grupos de personas han desarrollado una batalla contra el llamado maltrato animal, hasta el punto de lograr que en el mundo se prohíban las ferias que tienen a los animales centro de gravedad de estas como las corridas de toros, las peleas de gallo, cuya ley acaba de ser sancionada por el Presidente de Colombia, y por supuesto nuestras corralejas donde es posible que el mayor maltrato recaiga en los llamados "espontáneos" que entran a la plaza y son víctimas de las cornadas o atropellos por quienes llenan las corralejas. Más allá de esto van los que dotan de derechos "humanos" a los animales al incluirlos como miembros de las familias, especialmente los perros y gatos que son tratados, atendidos y tenidos con todos los cuidados y gastos de un bebé, superando el rol que se les tenía de "damas de compañía" para pasar a ser parte de las nuevas familias que reemplazaron a los niños por estos animalitos que entre otras cosas, no son llorones y enfermizos como si los seres humanos en su etapa inicial que demandan grandes cuidados y cuyos gastos van hasta más allá de la educación superior. Como en el derecho, los límites de esta nueva forma de vivir la vida llega hasta donde no afecte o tropiece con el bienestar y tranquilidad de los demás, empezando porque los animalitos terminan al cuidado de los papás quienes deben proveer los alimentos, cuidados y salida a hacer sus necesidades, dejando la parte amable del cuento para los "dueños" quienes los cubren de mimos y caricias por momentos, volviendo realidad aquello de que los hijos se crían dos veces, con la diferencia que ahora los "nietos" son las mascotas. Esta historia termina con una comparación entre el hombre y los animales y ahora que salió a la luz pública el caso del atropello a los residentes de medicina con suicidio incluido, que se deja para el resto de los humanos que no ostentan esas "dignidades". Es cuando corresponde reflexionar en que, paralelo con la lucha contra el maltrato animal, debe liderarse un movimiento contra el maltrato humano a todo nivel, que está inmerso en una profunda crisis de existencia.