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Opinión

Los vecinos

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
7 de junio de 2024

Corea del Norte lanza globos de basura a Corea del Sur, un reflejo de conflictos vecinales globales. Exploramos la convivencia, desde la solidaridad hasta las disputas cotidianas.

Por Arianna Córdoba Díaz* Más de 700 globos repletos de basura lanzó Corea del Norte a su vecino Corea del Sur. Panorama grotesco ese de salir uno de su casa y encontrar el entorno cubierto de desperdicios malolientes y contaminantes. Pero las reyertas entre vecinos no son exclusivas de los mencionados países; se registran a diario en cada pequeño o gran poblado del globo terráqueo; en Colombia no faltan las discusiones entre cercanos moradores que así como pueden solucionarse con un apretón de manos pueden desencadenar en tragedias, casos se han visto de altercados generados porque alguien va a reclamar a quien vive al lado por la música a todo volumen y termina el incidente en lesiones, amenazas y hasta muerte. Hay que aclarar, no todos los vecinos son enemigos acérrimos ni todos levantan muros "para no verle la cara a los que están al lado"; por el contrario, muchos nos criamos con muy buenos vecinos, que terminaban siendo esa familia extensa que tantas veces hace falta. Otrora las vecinas eran las "madres suplentes" y se encargaban espontáneamente de cuidar a los niños del vecindario, a quienes incluso cuando hacían pilatunas en la cuadra, ellas con propiedad los regañaban, reprendían y los aquietaban con la amenazadora frase "se lo voy a decir a tu mamá cuando regrese". Vecinos muy buenos hay y había, recordamos el caso por ejemplo, del señor que vivía en un sector semi-rural y era el único que en sus tiempos tenía vehículo en el poblado y cuando a medianoche se presentaba una emergencia, él sin chistar ni lamentarse por su suerte, llevaba enfermos al hospital o cargaba con el uno o con el otro para hacer alguna diligencia urgente y, en fin, siempre listo para lo que se necesitara. Los hay solidarios que están prestos a apoyar a sus vecinos y cuando estos tienen carencias, son los primeros en llevarles alguna ayuda sea comida, sea ropa o sea una palabra de aliento. Están los que son una compañía perfecta y así sea para sentarse en la terraza de la casa al atardecer y comentar las cotidianidades del barrio o la ciudad o para aconsejar se convierten en una grata visita. Pero también están los ruines y mezquinos, los que se pelean hasta con ellos mismos y quieren que el vecindario pague sus frustraciones. Se conoce el caso de una familia que para que los vecinos no parquearan los vehículos a la sombra de los árboles que había frente a su casa, podaron la mitad de sus frondosas copas. Reflexionemos entonces, no es solo tener buenos vecinos para disfrutar de la necesaria paz y tranquilidad, es también ser buen vecino, recordemos que se recoge lo que se siembra, pues, retomando el caso de las Coreas, no sea que el día de mañana la del Sur, le devuelva los globos de basura a la del Norte, pero duplicando la cantidad y pestilencia. *Jefe de Programa de Comunicación Social – Unisinú