
Los primeros cien días

Los nuevos gobernantes inician su gestión con retos clave: seguridad, educación y medio ambiente. Enfrentan desafíos financieros y deben priorizar acciones para cumplir promesas y expectativas.
Por Bibiana Cabarcas Este primero de enero arrancaron con muchas expectativas los nuevos gobernantes, dando los pasos fundamentales de lo que se constituirá en la columna vertebral de sus planes de gobierno, de cara a la comunidad que los eligió. No tendrán un reto fácil, dada la complejidad de los tiempos que transcurren y también que algunos, reciben entidades con saldos en rojo que tendrán que asumir. Entre los primeros aspectos que deben encarar se encuentra la seguridad y convivencia ciudadanas, renglón este que deben afrontar con firmeza, si realmente desean que las demás líneas de acción en políticas públicas alcancen a desarrollarse en el corto tiempo que representan los cuatro años en el poder. En segundo lugar, y teniendo en cuenta los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por Naciones Unidas, un área estratégica es la educación, en donde se establecen líneas de acción vinculadas con brechas de aprendizaje, deserción escolar, jornada única, bilingüismo; infraestructura educativa, entre otros. Este tema educativo se ha convertido en la cenicienta de todas las administraciones, siendo un caballito de batalla durante las campañas, cayendo luego en el olvido cuando estas inician. Medio ambiente, servicios públicos, vivienda, planeación y espacio público, servicios públicos; son otros de los ejes principales que deben marcar derroteros en las ejecuciones de los nuevos gobernantes. Rodearse de un equipo técnico y de experiencia administrativa y ejecutorias es parte del éxito o fracaso de las nuevas administraciones, que, en muchos casos, deben cumplir con las consabidas "cuotas políticas" colocando en carteras claves a personas carentes de experiencia y sin el perfil profesional requerido. Se dan casos en que se ajustan los manuales de funciones para que el nuevo funcionario "encaje" en el puesto. Craso error. Si bien es cierto que cien días de gobierno es un corto tiempo para calificar la gestión de un gobernante, si es un indicador de lo que será a futuro y si cumplirá con todas las promesas y expectativas generadas durante la campaña; también sirve para conocer su estilo de liderazgo, su poder e influencia para conseguir los objetivos trazados en los planes de gobierno. En estos primeros cien días se sabrá si valió la pena el voto depositado en las urnas.