
Los mercenarios de la política

Se acaban de inscribir catorce candidatos para la presidencia de Colombia con sus fórmulas vicepresidenciales (28) que encontraremos en el tarjetón del 31 de mayo. Una inscripción variopinta como en una frutería.
Las posibilidades de triunfo de esas catorce llaves se reducen realmente a tres y siguen dos más en una cola inalcanzable y luego quedan nueve mercenarios sin absolutamente ninguna posibilidad. Dentro de los tres posibles se encuentra Iván Cepeda; el candidato del presidente. Contar con ese respaldo es bastante, sobre todo porque la chequera del Estado es poderosa. Sin embargo, creo que ha cometido un error de cálculo electoral y tal vez por eso se estanca en las encuestas; porque una campaña se gana con votos. ¿Cuántos votos le agrega su indígena vicepresidenta? Siguen en ese grupo Paloma Valencia que, como toda paloma, ha levantado vuelo con la propuesta de que en su campaña cabe toda Colombia, incluyendo a los petristas arrepentidos y a los apóstatas de la izquierda. Lo que quiere es aupar a su campaña también al llamado "centro" y a todos los que no tengan partido o candidato definido. El poeta sevillano de la generación del 98 Antonio Machado dijo que “En política no gana aquel que quiere que el viento sople para donde él pone las velas, sino aquel que pone las velas para donde sopla el viento”. ¿Es esto lo que está haciendo Paloma Valencia? El tercero en las posibilidades es el abogado Abelardo de la Espriella. Pero él ha dicho que se batirá solo contra todos porque no quiere que se le adhiera ningún grupo político contaminado, según él, todos con la corrupción y las viejas costumbres electorales del establecimiento. Confía en que ese discurso calará en los 32 millones de votantes, quienes en ese caso castigarían a la política tradicional. ¿Puede en Colombia un hombre solo, sin las maquinarias sempiternas de los partidos y los grupos políticos, desafiar al sistema y llegar a la presidencia? Claudia López y Sergio Fajardo no tienen ni partido, ni estructura de campaña ni apoyo de nadie; no tienen ningún chance por más conocidos que sean. El resto, una camada de mercenarios que a lo sumo algunos cuantos acaso alcancen el pago de la reposición del voto; tal es el panorama.