
Los lados turbios de la reforma laboral

La cacareada reforma laboral recientemente aprobada por el Senado fue celebrada con ditirambos en un acto ampuloso en la Quinta de Bolívar en Santa Marta. Como si ese hubiese sido el sumun de un prosaico triunfo salvador de la República.
La cacareada reforma laboral recientemente aprobada por el Senado fue celebrada con ditirambos en un acto ampuloso en la Quinta de Bolívar en Santa Marta. Como si ese hubiese sido el sumun de un prosaico triunfo salvador de la República. Establece los siguientes aspectos básicos: 1. Contratos a término indefinido. 2. Incremento de indemnización por despidos injustos. 3. Contrato laboral pago con prestaciones sociales para aprendices del Sena. 3. Reajuste en el horario laboral de jornada diurna y nocturna. 4. Formalización de los trabajadores de las plataformas digitales. 5. Recargos del pago de dominicales y festivos y horas extras hasta del 100% como estaban antes de 2002. Todo esto es obviamente plausible. Pero esta reforma solamente es aplicable a los 10.8 millones de trabajadores formales del país. Colombia tiene 40.120.257 personas en edad de trabajar (PET) y potencialmente 25.640.562 de fuerza de trabajo desocupada. En este gran rango encontramos el trabajo informal (un 43.9% de la fuerza laboral desocupada) son los que trabajan diariamente por su cuenta sin vínculo laboral ni prestaciones sociales. Esto significa que hay unos 12.256.206 personas en trabajo informal; casi la misma cifra que trabajadores formales. Aquí encontramos la primera gran sombra de la reforma laboral. Una reforma que no soluciona absolutamente en nada la situación de estos 12 millones de compatriotas en la informalidad. Pero volvamos a las cifras del acápite anterior. Si tenemos más de 25 millones de personas en edad de trabajar y 12 millones en la informalidad entonces nos quedan todavía 13 millones de desocupados (sin trabajo formal ni informal). Para este segmento de la sociedad, la reforma no dio absolutamente ninguna solución. Es aquí donde debió centrarse para definir unas políticas estatales sólidas sobre el emprendimiento. La segunda nube negra de esta reforma es que no resuelve el problema del emprendimiento para 13 millones de desocupados. Resumen: la reforma beneficia a 10.8 millones de trabajadores formales pero no resuelve nada sobre 12 millones en la informalidad ni sobre 13 millones de desocupados (25,5 millones). Pero aún queda un cabo suelto: Del total de los 10.8 millones en trabajo formal se cuentan los empleados oficiales que son 1.381.340. La estructura macroeconómica de un país dentro de la cual juega en primer lugar el empleo no puede seguir siendo motivo de populismos.