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Opinión

Los drones en la guerra

Rafael Negrete Quintero
Rafael Negrete Quintero
Columnista
26 de junio de 2024

El uso de drones armados por las disidencias de las Farc en Colombia moderniza la guerra. Ataques contra militares y civiles evidencian una preocupante adaptación tecnológica y exigen contramedidas urgentes.

Por Rafael Negrete Quintero El reciente incremento en el uso de drones armados por las disidencias de las Farc en Colombia es una muestra preocupante de cómo la guerra se está modernizando, adaptando tecnologías que son comunes en conflictos internacionales contemporáneos. A lo largo del 2024, se han reportado múltiples ataques utilizando estas naves no tripuladas, señalando un cambio significativo en las tácticas de combate que apuntan tanto a militares como a civiles inocentes. La transformación de la guerra en Colombia refleja una tendencia global donde los drones, inicialmente valorados por su eficacia y bajo costo en la vigilancia y la recopilación de inteligencia, ahora se manipulan para operaciones ofensivas. La facilidad de adquisición y el anonimato que ofrecen estos dispositivos permiten a los grupos armados lanzar ataques sin exponer directamente a sus combatientes, complicando así la respuesta de las fuerzas de seguridad. Esta estrategia no solo eleva el nivel de amenaza para los soldados en el campo, sino que también plantea riesgos severos para los civiles, como evidencian los recientes ataques en Cauca donde drones cargados de explosivos han dañado viviendas y herido a residentes, incluyendo mujeres y niños. Este tipo de violencia directa contra civiles constituye una violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario, y subraya la urgencia de desarrollar contramedidas efectivas. Las Fuerzas Militares de Colombia están conscientes de esta nueva amenaza y ya están trabajando en la adquisición de tecnologías antiaéreas para neutralizar estos drones. La implementación de inhibidores de señal y el desarrollo de protocolos específicos para el manejo de ataques por drones son pasos cruciales en la adaptación a este nuevo panorama bélico. Sin embargo, mientras Colombia avanza en su respuesta tecnológica, también es esencial reflexionar sobre las implicaciones más amplias de esta evolución en la guerra. La adaptación de tecnologías civiles para el conflicto armado no solo transforma la naturaleza de la guerra, sino que también plantea desafíos éticos y legales significativos que deben ser abordados para proteger tanto a los combatientes como a los no combatientes de las consecuencias de esta nueva forma de violencia. Es crucial que tanto las autoridades nacionales como la comunidad internacional reconozcan y respondan a estos cambios con medidas que no solo se centren en la contención y neutralización de las amenazas, sino también en la prevención. La protección de la población y la fuerza pública no da espera.